Washington/Moscú/Pekín, 20 may (SANA) Rusia y China expresaron este miércoles su rechazo conjunto al proyecto estadounidense “Cúpula Dorada”, promovido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y advirtieron de que la iniciativa podría desencadenar una nueva carrera armamentística y acelerar la militarización del espacio.
Tras la reunión celebrada en Pekín entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el mandatario chino, Xi Jinping, ambos países difundieron un comunicado conjunto en el que criticaron el proyecto estadounidense por considerar que incrementa “la probabilidad de conflictos militares en el espacio”.
Moscú y Pekín denuncian la militarización del espacio
El comunicado, difundido por medios oficiales rusos y chinos, sostuvo que el proyecto viola el principio del uso pacífico del espacio ultraterrestre y fomenta una nueva carrera armamentística.
El Ministerio de Asuntos Exteriores chino calificó el sistema como “ofensivo y extremadamente peligroso”, mientras que Moscú comparó la iniciativa con el programa “Guerra de las Galaxias” impulsado por Washington durante la década de 1980.
Según las autoridades rusas, Estados Unidos busca consolidar una nueva superioridad estratégica mediante el despliegue de capacidades militares espaciales.
Un escudo antimisiles de alcance global
Trump anunció oficialmente el proyecto “Cúpula Dorada” en mayo de 2025, al describirlo como un sistema avanzado de defensa diseñado para proteger a Estados Unidos frente a amenazas modernas, especialmente misiles balísticos e hipersónicos rusos y chinos.
Durante la presentación en la Casa Blanca, el mandatario aseguró que el sistema podría interceptar misiles “incluso si fueran lanzados desde el otro lado del mundo o desde el espacio”.
El proyecto contempla la creación de una extensa red de satélites equipados con sensores e interceptores, además de integrar los sistemas terrestres, navales y aéreos existentes en una plataforma unificada basada en inteligencia artificial y monitoreo espacial en tiempo real.
Trump designó al general Michael Gatlin para supervisar el programa, mientras que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que los avances tecnológicos actuales acercan la posibilidad de una defensa antimisiles integral.
Miles de satélites y costos millonarios
De acuerdo con estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos, el sistema requeriría alrededor de 7.800 satélites desplegados en órbita terrestre baja para crear varias capas de protección sobre el territorio estadounidense.
Los informes indican que aproximadamente el 60 % del costo total estaría destinado al mantenimiento y reemplazo de los interceptores espaciales.
Aunque Trump cifró inicialmente el proyecto en unos 175.000 millones de dólares, cálculos posteriores elevaron el costo potencial hasta 1,2 billones de dólares a lo largo de dos décadas, lo que convertiría a la iniciativa en uno de los programas militares más costosos de la historia de Estados Unidos.
Dudas sobre su eficacia militar
Expertos en seguridad y defensa han advertido de las dificultades técnicas y estratégicas del proyecto.
El investigador Louis Rambo, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), señaló que el programa requerirá una coordinación sin precedentes entre instituciones militares y tecnológicas estadounidenses.
Por su parte, Jeffrey Lewis consideró que el sistema es mucho más complejo que la “Cúpula de Hierro” israelí y advirtió de que potencias como Rusia o China podrían saturar el escudo mediante el lanzamiento masivo de misiles.
El espacio como nuevo escenario estratégico
Aunque el nombre del proyecto se inspira en el sistema israelí de defensa antimisiles, la “Cúpula Dorada” tiene un alcance mucho más amplio y busca construir una red global basada principalmente en capacidades espaciales.
Analistas internacionales consideran que la iniciativa refleja la creciente competencia estratégica entre Estados Unidos, Rusia y China, especialmente en un contexto marcado por el desarrollo de armas hipersónicas, inteligencia artificial y tecnologías espaciales avanzadas.
Con el debate abierto sobre su financiación, viabilidad y consecuencias geopolíticas, el proyecto ha intensificado las tensiones entre las grandes potencias y reavivado los temores sobre una nueva carrera armamentística global que podría extenderse más allá de la Tierra.
r.sh