Moscú/Pekín, 20 may (SANA) Rusia y China avanzaron hacia un acuerdo sobre el proyecto gasístico Poder de Siberia 2, después de que el Kremlin anunciara este miércoles un “entendimiento general” con Pekín sobre los principales parámetros de la iniciativa, considerada clave para la cooperación energética entre ambos países.
El anuncio se produce en un contexto marcado por las tensiones derivadas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha incrementado la incertidumbre en los mercados internacionales de energía y ha reactivado el interés por rutas de suministro alternativas.
Un proyecto estratégico de gran escala
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo chino, Xi Jinping, alcanzaron un entendimiento general sobre la trayectoria y los mecanismos de implementación del proyecto durante sus conversaciones en Pekín.
Peskov indicó que aún quedan aspectos técnicos y financieros por definir, aunque subrayó que existe consenso político sobre la iniciativa.
El proyecto Poder de Siberia 2 prevé el transporte de gas natural desde los yacimientos rusos de Yamal, en el Ártico, hasta el noreste de China mediante un gasoducto de más de 4.000 kilómetros que atravesará territorio ruso y Mongolia.
La infraestructura tendría capacidad para transportar hasta 50.000 millones de metros cúbicos de gas al año y complementaría al actual gasoducto Poder de Siberia 1, operativo entre ambos países.
El impacto de la crisis en Oriente Medio
Según diversos análisis internacionales, el proyecto ha adquirido mayor relevancia debido a las alteraciones en el suministro energético mundial provocadas por la crisis en el Golfo y las amenazas al tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz.
Por esta vía transita una parte significativa del comercio mundial de gas natural licuado (GNL), lo que ha impulsado a China a buscar alternativas terrestres menos expuestas a riesgos geopolíticos.
Analistas consideran que, si el proyecto entra plenamente en funcionamiento, podría modificar el mapa global del suministro de gas durante la próxima década.
Rusia busca sustituir el mercado europeo
Para Moscú, el proyecto representa además una vía para compensar la reducción de las exportaciones de gas a Europa tras el inicio de la guerra en Ucrania y las sanciones occidentales impuestas al sector energético ruso.
El director ejecutivo de Gazprom, Alexéi Miller, calificó anteriormente la iniciativa como “el mayor proyecto gasístico del mundo”.
Diversas estimaciones sitúan el costo total de implementación en unos 34.000 millones de dólares, mientras que las previsiones apuntan a que el gasoducto no estaría operativo antes de 2030.
Diferencias sobre precios y suministro
Pese al impulso político, las negociaciones continúan enfrentando obstáculos relacionados con los precios y los volúmenes de suministro.
Rusia busca asegurar contratos a largo plazo que garanticen ingresos estables, mientras que China pretende mantener mayor flexibilidad en precios y cantidades para evitar una dependencia excesiva de un único proveedor.
Informes económicos internacionales señalan que Pekín aspira a obtener tarifas cercanas a los precios internos rusos, mientras Moscú defiende condiciones similares a las aplicadas en el proyecto Poder de Siberia 1.
Posibles efectos en el mercado mundial
Expertos del sector estiman que el proyecto podría reducir significativamente la dependencia china del gas natural licuado importado y aliviar parte de la presión sobre los mercados energéticos europeos y asiáticos.
Al mismo tiempo, podría afectar la viabilidad de futuros proyectos de exportación de gas en otros países productores, especialmente en Estados Unidos.
Más allá de su dimensión económica, el proyecto es interpretado como una muestra del fortalecimiento de la alianza estratégica entre Moscú y Pekín y de sus esfuerzos por consolidar un nuevo equilibrio energético internacional.
r.sh