Damasco, 2 sep (SANA) Hilo a hilo, una mujer de Palmira reconstruye algo más que un tejido. Sus manos avanzan entre las hebras del telar con la precisión de un gesto aprendido y repetido durante generaciones. Frente a ella, la trama crece lentamente, uniendo una memoria antigua con una oportunidad nueva.
La escena se desarrolla en el pabellón de artesanos de la 63.ª Feria Internacional de Damasco, donde mujeres de Palmira presentan bolsos, tejidos y piezas decorativas elaboradas con técnicas tradicionales como el telar, el crochet y el macramé.
A primera vista, son piezas artesanales. Detrás de ellas, sin embargo, hay una apuesta por convertir saberes heredados en una fuente de ingresos.

Del patrimonio al mercado
Maram Rahim, una de las responsables del proyecto, explica a SANA que la iniciativa reúne a mujeres de Palmira y busca llevar sus habilidades artesanales al mercado, al tiempo que recupera oficios en retroceso, especialmente el tejido en telar.
Las artesanas elaboran bolsos, chales y otras piezas hechas a mano con fibras naturales, además de alfombras, tiendas y productos inspirados en la vida y el paisaje del desierto.
El objetivo no es únicamente conservar técnicas antiguas, sino adaptarlas a las necesidades del mercado y ampliar sus posibilidades de venta. Ese equilibrio entre memoria y mercado está en el centro del proyecto, según Rahim.
Los diseños también recuperan símbolos ligados a Palmira. Entre ellos aparece la balanza de la justicia, inspirada en una figura grabada en piedra entre sus ruinas, además de piezas que evocan el café amargo tradicional.
La colección incluye también cojines tejidos a mano, motivos de tiendas, camellos y ovejas, y el “barjad”, una pieza formada por retazos de tela cosidos entre sí y vinculada al patrimonio popular de Palmira.
Manar Nadawi, especializada en tejido con una sola aguja, cuenta que el proyecto comenzó hace cerca de un año y permitió a numerosas mujeres aprovechar conocimientos que ya poseían para generar ingresos.

Un oficio antiguo con futuro
El telar ocupa un lugar especial en esa recuperación. Durante generaciones estuvo ligado a la vida cotidiana de las mujeres de Palmira, que lo utilizaban para confeccionar telas, alfombras y objetos domésticos, pero su uso fue retrocediendo con el tiempo.
El proyecto intenta devolverlo al ciclo productivo: que no quede como una pieza del pasado, sino que vuelva a ser una herramienta capaz de generar valor económico.
La participación en la Feria Internacional de Damasco supone para las artesanas una oportunidad de presentar sus productos ante nuevos compradores y ampliar sus canales de comercialización. Hasta ahora, buena parte de la promoción se realiza a través de Instagram y Facebook y mediante el contacto directo con clientes en Damasco.
Unas 100 mujeres participan actualmente en el proyecto, según Nadawi, una cifra que muestra la dimensión que ha adquirido la iniciativa.

El desafío comienza precisamente allí donde termina la feria. Para consolidarse, el proyecto necesita superar las ventas ocasionales y acceder a redes de comercialización más amplias y estables.
La búsqueda de nuevos mercados convive así con otra aspiración: conservar una parte de la identidad de Palmira.
Así, cada hilo que atraviesa el telar conecta dos tiempos. Uno pertenece a una tradición heredada de madres y abuelas. El otro mira hacia un futuro en el que esa misma tradición pueda seguir viva y sostener a quienes hoy la mantienen entre sus manos.
La 63.ª Feria Internacional de Damasco continuará hasta el 4 de septiembre, con la participación de unas 1.000 entidades de cerca de 60 países.
okz/fm