Damasco, 1 sep (SANA) El director de la Red Siria de Derechos Humanos, Fadel Abdul Ghani, afirmó que el lanzamiento del programa nacional «Athar», impulsado por la Comisión Nacional para Personas Desaparecidas, representa un paso importante hacia la creación de un registro nacional unificado de personas desaparecidas en Siria.
En declaraciones a SANA, Abdul Ghani explicó que el programa, lanzado el 30 de agosto coincidiendo con el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, permite a las familias presentar denuncias a través de una aplicación y un sitio web, además de recurrir a líneas telefónicas y centros de asistencia técnica.
Añadió que la Comisión prevé ampliar posteriormente el alcance del programa para incluir a las familias que no disponen de acceso a medios digitales.
Unificar datos y crear un registro nacional
Abdul Ghani señaló que una de las principales funciones de «Athar» es integrar las nuevas denuncias con la información recopilada previamente por organizaciones sirias e internacionales, con el objetivo de transformar datos dispersos en expedientes verificables y susceptibles de seguimiento.
Destacó además la necesidad de mantener una clasificación flexible de los casos, ya que una desaparición inicialmente registrada en circunstancias desconocidas puede posteriormente ser reclasificada como desaparición forzada, secuestro, muerte o desaparición vinculada a operaciones militares, a medida que surjan nuevas pruebas.
Más de 177.000 desaparecidos desde 2011
Según las últimas cifras de la Red Siria de Derechos Humanos, publicadas el 30 de agosto, 177.021 personas permanecen desaparecidas forzosamente en Siria desde marzo de 2011, entre ellas 4.536 niños y 8.984 mujeres.
La organización precisó que esas cifras corresponden únicamente a los casos que ha podido documentar y advirtió de que el número real podría ser superior.
De la denuncia a la investigación
Abdul Ghani sostuvo que cada denuncia debe estar vinculada a un plan de investigación que incluya la verificación de identidades y hechos, la comparación de información con registros de detención y defunción y la consulta de archivos civiles, judiciales, militares, de seguridad y médicos.
También consideró necesario analizar las rutas de arresto y traslado de detenidos y cotejar testimonios, además de investigar posibles lugares de enterramiento y restos sin identificar mediante técnicas forenses y métodos científicos de identificación.
Subrayó asimismo la importancia de coordinar las investigaciones humanitarias con las penales y de preservar las pruebas para posibles procesos de rendición de cuentas.
El paso del tiempo complica la búsqueda
El responsable señaló que el elevado número de casos y el deterioro de las pruebas representan algunos de los principales desafíos, dado que algunas desapariciones se remontan a hace más de 15 años.
En muchos casos, agregó, los testigos han fallecido o abandonado el país, mientras que registros y documentos se han perdido, trasladado o modificado.
Asimismo, explicó que la información recopilada durante años por distintas organizaciones responde a metodologías y estándares diferentes, por lo que su integración exige una evaluación rigurosa de las fuentes y de su nivel de fiabilidad.
Fosas comunes y protección de datos
Abdul Ghani advirtió de que el hallazgo de una fosa común no basta por sí solo para determinar el destino de las víctimas.
Según explicó, los lugares deben ser protegidos y documentados, los restos exhumados por especialistas y la cadena de custodia preservada, además de recogerse muestras de referencia y realizarse análisis científicos comparativos.
También destacó que la protección de datos constituye una condición esencial para el éxito de «Athar», ya que los expedientes pueden contener información personal, testimonios, datos médicos y genéticos y referencias a posibles responsables de violaciones.
Por ello, reclamó restringir el acceso a los datos sensibles y garantizar su utilización únicamente con fines legítimos, además de proteger a víctimas, testigos e informantes en función del nivel de riesgo.
Cómo medir el éxito de Athar
Abdul Ghani señaló que el funcionamiento del programa puede evaluarse a partir de indicadores como el número de denuncias que reciben un número de expediente, la calidad de los datos, la eliminación de duplicidades y el porcentaje de casos que avanzan hacia planes de búsqueda documentados.
También mencionó como criterios el tiempo transcurrido entre la presentación de una denuncia y la primera medida adoptada, el acceso a archivos y lugares relevantes, el número de casos resueltos con pruebas verificables y la cantidad de personas localizadas con vida o restos identificados científicamente y entregados a sus familias.
Finalmente, pidió que la Comisión Nacional publique periódicamente datos agregados sobre el número de denuncias, las etapas de procesamiento, los resultados obtenidos y los obstáculos encontrados, con el objetivo de reforzar la transparencia y convertir «Athar» en una herramienta nacional integral para esclarecer el destino de las personas desaparecidas.
La Comisión Nacional para Personas Desaparecidas trabaja en el seguimiento y documentación de estos casos, la respuesta a informes sobre fosas comunes y la preparación de un marco legal específico, mientras que «Athar» constituye una de sus principales herramientas para avanzar hacia un registro nacional unificado.
rsh