Jerusalén ocupada, 1 sep (SANA) La Presidencia palestina advirtió este martes de las consecuencias de los crecientes ataques del Ejército israelí y de colonos contra la Mezquita de Al-Aqsa y otros lugares religiosos, al considerar que estas acciones podrían alimentar un conflicto de carácter religioso con repercusiones para toda la región.
En un comunicado citado por la agencia palestina WAFA, la Presidencia señaló que el intento de colonos de incendiar una mezquita en la localidad de Beita, en Nablus, y las pintadas de consignas racistas en sus muros, coinciden con nuevas incursiones en la Mezquita de Al-Aqsa.
Según el comunicado, estos hechos muestran que los ataques contra lugares sagrados «se han convertido en una política sistemática» amparada por las autoridades israelíes.
La Presidencia palestina sostuvo además que los ataques contra mezquitas y lugares de culto, las reiteradas incursiones en Al-Aqsa y la realización de rituales religiosos judíos en sus patios forman parte, a su juicio, de un intento por modificar el estatus histórico y legal del recinto y reforzar el control israelí sobre el lugar.
Asimismo, responsabilizó al Gobierno israelí de la escalada y reiteró que la Mezquita de Al-Aqsa es un lugar de culto islámico, mientras que Jerusalén Este y sus lugares sagrados musulmanes y cristianos forman parte del territorio palestino ocupado.
La Presidencia pidió a la comunidad internacional y a Naciones Unidas que adopten medidas inmediatas para frenar estos ataques y garantizar protección internacional a la población palestina y a sus lugares sagrados.
Por su parte, la Comisión de Resistencia al Muro y a los Asentamientos informó este martes de que las fuerzas israelíes y los colonos llevaron a cabo 2.030 ataques contra palestinos, sus tierras y propiedades durante agosto.
El organismo palestino considera que estas acciones reflejan una intensificación de la violencia, la expansión de los asentamientos y la confiscación de tierras en Cisjordania y Jerusalén Este.
rsh