Damasco, 2 sep (SANA) Un total de 177 mil 21 personas permanecen desaparecidas forzosamente en Siria desde marzo de 2011, entre ellas 4.536 niños y 8.984 mujeres, según las últimas cifras publicadas por la Red Siria de Derechos Humanos.
La organización precisó que los datos, difundidos el 30 de agosto, corresponden únicamente a los casos que ha podido documentar, por lo que advirtió que la cifra real podría ser mayor.
Tras más de 15 años de desapariciones, la búsqueda de miles de personas afronta crecientes dificultades debido al paso del tiempo, la pérdida de pruebas y registros y la muerte o desaparición de testigos.
Pruebas difíciles de recuperar
El director de la Red Siria de Derechos Humanos, Fadel Abdul Ghani, destacó que el lanzamiento del programa nacional “Athar” (Huellas), impulsado por la Comisión Nacional para Personas Desaparecidas, constituye un paso importante para unificar la información disponible y avanzar hacia la creación de un registro nacional de desaparecidos.
En declaraciones a SANA, Abdul Ghani explicó que uno de los principales desafíos radica en la enorme cantidad de casos y en el tiempo transcurrido desde las desapariciones.
Algunos expedientes se remontan a más de 15 años, periodo durante el cual desaparecieron o fallecieron testigos, se perdieron o trasladaron registros y cambiaron las instituciones y los lugares relacionados con los casos.

A ello se suma que la información recopilada durante años procede de diferentes fuentes y fue registrada de acuerdo con modelos y criterios distintos.
Por ese motivo, afirmó, la integración de los datos exige una metodología rigurosa que permita cotejar la información, evaluar las fuentes y determinar los niveles de confianza, y no limitarse simplemente a reunir archivos en una misma base de datos.
El responsable subrayó además la necesidad de analizar los patrones y contextos vinculados con los lugares de detención, las rutas de traslado de los detenidos y los posibles sitios de reclusión y entierro.
Fosas comunes e identificación de las víctimas
Abdul Ghani explicó que el hallazgo de una fosa común no basta por sí solo para esclarecer el destino de las personas desaparecidas.
Explicó que esos lugares deben ser protegidos y documentados, mientras que la exhumación de restos debe quedar en manos de especialistas y realizarse bajo procedimientos que garanticen la cadena de custodia de las pruebas.

Asimismo, resulta necesario obtener muestras de referencia y efectuar análisis científicos comparativos que permitan avanzar en la identificación de las víctimas.
Proteger los datos y garantizar los derechos de las familias
El director de la Red Siria de Derechos Humanos consideró también fundamental garantizar la protección de los datos recopilados por el programa “Athar”.
Los expedientes pueden contener información personal, testimonios, datos médicos y genéticos, ubicaciones de posibles lugares de entierro e información relacionada con personas presuntamente responsables de violaciones.
Por ello, reclamó medidas técnicas para proteger las bases de datos, limitar el acceso a información médica y genética y garantizar que esta sea utilizada únicamente con fines legítimos.
También insistió en la necesidad de proteger a víctimas, testigos y personas que proporcionen información, de acuerdo con el nivel de riesgo de cada caso.
Abdul Ghani pidió además mantener informadas a las familias sobre las distintas etapas de las investigaciones, los procedimientos utilizados y las dificultades que puedan surgir.
En ese sentido, advirtió que el paso del tiempo o la falta de nuevos datos no deben llevar automáticamente a considerar fallecida a una persona desaparecida.
“Athar” busca crear un registro nacional unificado
La Comisión Nacional para Personas Desaparecidas trabaja en el seguimiento de los casos, la recopilación y verificación de datos y la preparación de un marco legal específico para abordar la cuestión de los desaparecidos.
En paralelo, atiende los informes relacionados con fosas comunes y el 30 de agosto lanzó oficialmente el programa “Athar”, coincidiendo con el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.
La iniciativa permitirá registrar información sobre las personas desaparecidas como paso previo a la creación de un registro nacional unificado, con el objetivo de apoyar la búsqueda de su paradero y contribuir a los procesos de esclarecimiento y rendición de cuentas.
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