Islamabad, 11 abr (SANA) Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto en curso comenzaron hoy en Islamabad, capital de Pakistán, en medio de una marcada atención internacional y un cauteloso optimismo sobre sus posibles resultados.
El proceso se inició con una reunión preliminar entre el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y la delegación iraní, tras lo cual el mandatario sostuvo un encuentro separado con representantes estadounidenses.
Según la Casa Blanca, la delegación de Washington, encabezada por el vicepresidente J.D. Vance e integrada además por los enviados Steve Wittkopf y Jared Kushner, mantuvo conversaciones con altos funcionarios pakistaníes, incluidos los ministros del Interior y de Asuntos Exteriores.
La oficina del primer ministro destacó la disposición de ambas partes a participar de manera constructiva en el diálogo, y expresó su esperanza de que las conversaciones contribuyan a la estabilidad regional.
Advertencias y posiciones enfrentadas
En declaraciones previas, Vance afirmó que su país está dispuesto a sostener negociaciones constructivas si Irán actúa de buena fe, al tiempo que advirtió contra cualquier intento de manipular el curso del diálogo.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, adoptó una postura más firme al señalar que Irán “no tiene ninguna ventaja” más allá de su capacidad para interrumpir rutas marítimas, y aseguró que el estrecho de Ormuz será reabierto “con o sin la cooperación” de Teherán.
En ese contexto, un funcionario estadounidense desmintió versiones sobre un posible levantamiento de sanciones o desbloqueo de activos iraníes, y reiteró que las prioridades de Washington son impedir que Irán desarrolle armas nucleares y restablecer el tránsito marítimo en el estrecho.
Desafíos y perspectivas
Medios estadounidenses señalaron que Irán enfrentaría dificultades técnicas para reabrir completamente el estrecho de Ormuz, debido a la presencia de minas y limitaciones operativas para su retirada.
Analistas coinciden en que las conversaciones en Islamabad constituyen una prueba clave para evaluar la capacidad de ambas partes de avanzar desde la confrontación hacia una solución negociada.
No obstante, la complejidad del escenario regional, los intereses divergentes y la histórica desconfianza entre Teherán y Washington representan obstáculos significativos para alcanzar un acuerdo integral que permita una desescalada sostenida del conflicto.
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