La Habana, 22 mar (SANA) Cuba enfrenta una creciente presión económica y política tras el colapso de su red eléctrica nacional por segunda vez en menos de una semana, en un contexto marcado por el endurecimiento de las restricciones estadounidenses al suministro de combustible.
El nuevo apagón dejó sin servicio eléctrico a cerca de 10 millones de personas, apenas días después de una interrupción total que se extendió por más de 24 horas a mediados del mes, según informaron autoridades del sector energético.
Nuevo apagón agrava la crisis
La empresa estatal Unión Eléctrica confirmó el fallo del sistema energético nacional, en medio de una severa escasez de combustible atribuida a las limitaciones en las importaciones de petróleo.
De acuerdo con fuentes oficiales, la situación se ha visto agravada por la interrupción del suministro procedente de Venezuela y por las presiones de Washington sobre países exportadores de combustible hacia la isla.
Especialistas señalan que las sanciones dificultan las labores de mantenimiento de una infraestructura eléctrica ya deteriorada, mientras economistas apuntan a la falta de inversión sostenida en el sector como un factor estructural que incrementa la vulnerabilidad del sistema.
Escalada estadounidense
El segundo colapso eléctrico coincide con un aumento de la retórica del presidente estadounidense, Donald Trump, respecto a Cuba, lo que analistas interpretan como parte de una estrategia de presión más amplia.
Según valoraciones de expertos, la crisis energética trasciende el ámbito técnico y se inserta en un escenario político en el que las restricciones al suministro de combustible buscan incidir en la capacidad operativa del Estado cubano.
Investigaciones periodísticas apuntan a un endurecimiento de las medidas contra el abastecimiento energético, incluyendo presiones diplomáticas y amenazas de sanciones, con el objetivo de limitar el flujo de recursos hacia la isla.
Un bloqueo de facto por primera vez desde la crisis de los misiles
Medios internacionales, entre ellos The New York Times, señalan que Cuba enfrenta una situación comparable a un bloqueo de facto por primera vez desde 1962, basada en la drástica reducción de la llegada de buques cisterna.
Datos de seguimiento marítimo e imágenes satelitales reflejan una caída significativa en el tráfico de petroleros hacia la isla en los últimos meses.
Asimismo, reportes indican que la Guardia Costera de Estados Unidos ha intensificado la vigilancia en el Caribe, en el marco de medidas destinadas a restringir el suministro de combustible.
Una crisis humanitaria que se desarrolla gradualmente
La escasez de combustible tiene un impacto directo en la vida cotidiana de la población. Se reportan interrupciones en servicios hospitalarios, afectaciones en el suministro de agua y acumulación de desechos en varias zonas urbanas.
En La Habana, solo una parte de los camiones recolectores de basura permanece operativa debido a la falta de combustible, lo que ha generado problemas sanitarios y el aumento de los precios de alimentos y servicios.
Washington intensifica el control sobre las fuentes de energía
La política estadounidense hacia Cuba incluye múltiples mecanismos de presión, entre ellos restricciones al suministro venezolano, advertencias a países exportadores, posibles sanciones a buques cisterna y medidas comerciales contra socios de la isla.
Informes periodísticos señalan casos de interceptación de embarcaciones con cargamentos de combustible, lo que refleja un endurecimiento en la aplicación de estas medidas.
Una nueva prueba en medio de la escalada de amenazas
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó que el país continuará enfrentando la presión externa, al tiempo que reiteró la disposición de su gobierno al diálogo sin condiciones que comprometan la soberanía nacional.
Las autoridades cubanas informaron además que trabajan en alternativas para mitigar la crisis energética y garantizar servicios básicos.
En medio de la actual situación, marcada por la reducción de reservas de combustible y el aumento de la presión internacional, analistas advierten que Cuba atraviesa uno de los momentos más complejos desde el fin de la Guerra Fría, con posibles repercusiones económicas, sociales y políticas en el corto y mediano plazo.
fm/omz