Tartús, 14 ago (SANA) El cultivo de azafrán comienza a abrirse paso en la provincia de Tartús, en la costa mediterránea de Siria, después de que las experiencias desarrolladas durante los últimos años mostraran resultados alentadores y alentaran a los agricultores a plantearse una ampliación gradual de las superficies sembradas.
La producción se concentra actualmente en la zona de Dreikish, donde unas 5000 metros cuadrados están dedicadas a este cultivo y participan alrededor de 13 agricultores, según explicó a SANA el jefe del Departamento de Agricultura local, Younes Khodr.

Khodr señaló que los buenos resultados obtenidos han impulsado los planes para extender esta actividad, debido especialmente a su rentabilidad. No obstante, consideró necesario reforzar el apoyo a los productores, sobre todo en materia de comercialización, un aspecto que calificó de esencial para garantizar la continuidad del proyecto.
Una experiencia iniciada en 2017
Los primeros ensayos en Dreikish se remontan a 2017, cuando varios agricultores comenzaron a reproducir bulbos de azafrán y a evaluar su adaptación a las condiciones ambientales de la zona.
Con el paso de los años, la experiencia fue evolucionando gracias a la multiplicación de los bulbos y al conocimiento adquirido por los productores sobre las técnicas de siembra, cuidado y recolección.
El agricultor e ingeniero Basil Mohammad explicó a SANA que los primeros resultados confirmaron la capacidad de la planta para adaptarse a factores como la altitud, el relieve y la humedad, lo que animó a continuar con su reproducción y ampliar progresivamente las áreas cultivadas.

Según Mohammad, cada 1000 m2 de terreno requiere entre 175 y 300 kilogramos de bulbos, mientras que cada uno puede producir, dependiendo de su tamaño, hasta 14 flores.
La obtención de apenas un gramo de azafrán necesita alrededor de 165 flores, un dato que refleja la precisión y el trabajo que exigen tanto la recolección como el posterior proceso de secado.
Secado y comercialización, los principales obstáculos
Uno de los mayores desafíos, señaló Mohammad, es la falta de maquinaria especializada para el secado, una labor que actualmente se realiza de forma manual y que limita la posibilidad de aumentar los volúmenes de producción.
A ello se suman las dificultades para conseguir determinados insumos y equipos de preparación, además de la necesidad de mejorar los métodos de envasado y encontrar nuevos canales de comercialización.

Mohammad destacó que el azafrán producido en la zona presenta una calidad que le permite competir en el mercado y consideró prioritario impulsar su promoción, especialmente en el exterior, con el objetivo de mejorar los ingresos de los agricultores e incentivar nuevas plantaciones.
El “oro rojo”, un producto de elevado valor
El azafrán está considerado internacionalmente una de las especias de mayor valor comercial, de ahí su denominación de “oro rojo”.
La adaptación observada en determinadas zonas de Siria, sumada a la experiencia acumulada por los agricultores, abre perspectivas para desarrollar este cultivo, incrementar su producción y convertirlo progresivamente en una nueva fuente de ingresos para las comunidades rurales.


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