Viena, 5 may (SANA) Lejos de su tierra natal, la joven siria Jana Kharrat se abre paso en Europa como ejemplo de esfuerzo, integración y excelencia académica, al convertirse en embajadora estudiantil de su escuela ante instituciones de la Unión Europea.
Llegada a Austria en 2016, con apenas siete años, Jana enfrentó desde temprano los desafíos del idioma y la adaptación a una nueva cultura. Sin embargo, su constancia la llevó a destacar en el ámbito escolar hasta ser seleccionada como miembro del equipo de Jóvenes Embajadores, donde es la única representante siria.
Su participación en programas como Euroscola le permitió visitar el Parlamento Europeo en Estrasburgo, donde intervino en debates con estudiantes de distintos países y formuló preguntas sobre educación y juventud, evidenciando la capacidad de los sirios en el exterior para integrarse y aportar en espacios internacionales.

Asimismo, formó parte de iniciativas del programa Erasmus+, que incluyeron visitas a instituciones clave de la Unión Europea en Bruselas, donde conoció de cerca los mecanismos de toma de decisiones y el papel de las nuevas generaciones.
Identidad, compromiso y mirada hacia Siria
Más allá de sus logros académicos, Jana representa a una generación de sirios en el exterior que mantiene un fuerte vínculo con su país. A pesar de haber salido de Siria a temprana edad, asegura conservar su idioma, cultura e identidad como pilares fundamentales de su vida.
Durante sus encuentros con eurodiputados, la joven transmitió un mensaje claro: la juventud siria es capaz de superar adversidades y contribuir activamente en cualquier escenario internacional.

Su experiencia también redefinió sus aspiraciones. Aunque inicialmente pensaba estudiar medicina, su contacto con instituciones europeas despertó en ella un creciente interés por la ciencia política, orientando su futuro hacia la participación en asuntos públicos.
Con nuevos compromisos en agenda, incluido un próximo viaje a Lituania, Jana continúa ampliando su horizonte, mientras mantiene viva la aspiración de regresar algún día a Siria y contribuir a su reconstrucción.
Historias como la de Jana Kharrat reflejan el papel de la diáspora siria como puente entre culturas y como fuerza activa en la proyección de una imagen de resiliencia, talento y compromiso con el futuro de su nación.
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