Damasco, 16 jun (SANA) Siria avanza en la ejecución de proyectos de captación de agua y rehabilitación de tierras degradadas, en cooperación con organizaciones regionales e internacionales, como parte de sus esfuerzos para combatir la desertificación, mejorar la sostenibilidad de los recursos naturales y reducir los efectos del cambio climático y la sequía.
Estas iniciativas adquieren especial importancia ante los crecientes desafíos ambientales que enfrenta la región, en particular en las zonas áridas y semiáridas, donde la escasez de lluvias, la degradación del suelo y la reducción de la cobertura vegetal afectan directamente la producción agrícola y los medios de vida de la población.
Captación de agua para apoyar la producción agrícola
El director del Departamento de Investigación de Recursos Naturales de la Comisión General de Investigación Científica Agrícola, Muhammad Manhal al-Zoubi, explicó a SANA que la comisión trabaja desde hace años en el estudio, desarrollo e implementación de técnicas de captación de agua y pequeñas presas destinadas a desviar y aprovechar la escorrentía superficial.
Al-Zoubi señaló que estas técnicas contribuyen a reducir la degradación del suelo, aumentar la producción agrícola, rehabilitar los pastizales y asegurar recursos hídricos adicionales para los cultivos, especialmente en regiones afectadas por la sequía.
El funcionario agregó que los estudios y ensayos de campo demostraron la eficacia de estos métodos para mejorar la cobertura vegetal y reforzar la resiliencia de las comunidades rurales frente a los impactos del cambio climático.
Proyectos de desarrollo en varias provincias
Al-Zoubi indicó que Siria ha ejecutado varios proyectos de captación de agua en distintas provincias, entre ellos un programa de investigación desarrollado en cooperación con el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Áridas (ICARDA) en la zona de Salamiyah, en Hama, en 2014.
También mencionó el proyecto de Desarrollo Sostenible de los Recursos Naturales, implementado en cooperación con el Centro Árabe para el Estudio de las Zonas Áridas y Tierras Secas (ACSAD) en varias provincias en 2017, además del proyecto del Cinturón Verde en Daraa en 2024.
Asimismo, se llevaron a cabo proyectos de captación de agua en Homs y Hama en 2025, mientras que en 2026 se puso en marcha un proyecto de recolección de agua de lluvia en la zona de Jabal al-Hass, en la provincia de Alepo.
Desertificación, un desafío ambiental y de desarrollo
Por su parte, el subdirector del Departamento de Uso de Tierras y Agua del ACSAD, Akram al-Balkhi, afirmó que la desertificación, la sequía y el cambio climático figuran entre los principales desafíos ambientales y de desarrollo en la región árabe.
Al-Balkhi explicó que las tierras áridas representan alrededor del 70 % de la superficie del mundo árabe, mientras extensas zonas siguen expuestas al riesgo de degradación y desertificación.
Según el responsable, el mundo pierde cada año cerca de 10 millones de hectáreas de tierras, mientras que las pérdidas en la región árabe oscilan entre 60.000 y 80.000 hectáreas anuales, con repercusiones directas sobre la seguridad alimentaria, los recursos hídricos y los medios de vida de la población.
Rehabilitación de tierras y lucha contra el avance de la arena
Al-Balkhi destacó que el ACSAD ha ejecutado numerosos proyectos desde su creación para combatir la desertificación y rehabilitar tierras degradadas, entre ellos la recuperación de la zona de Jabal al-Bishri, en la Badia siria.
También mencionó el proyecto Thulaythwat, desarrollado en cooperación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y el proyecto de estabilización de dunas y lucha contra la erosión en las zonas de Al-Harisha y Kabajeb, en la provincia de Deir Ezzor, que contribuyó a proteger unas 2.000 hectáreas.
El centro ejecutó además un proyecto de estudio de recursos naturales en la Badia siria, sobre una superficie cercana a 3 millones de hectáreas, y trabaja actualmente en un proyecto de lucha contra la desertificación en la zona de Al-Batmiyat, que abarca 1.500 hectáreas.
Mejorar la seguridad hídrica y alimentaria
Al-Balkhi subrayó que estos proyectos contribuyeron a mejorar la cobertura vegetal y los pastizales, proteger tierras agrícolas e infraestructuras frente a la erosión y las tormentas de polvo, y fortalecer la seguridad hídrica y alimentaria.
Asimismo, destacó la importancia de una mejor gestión de los recursos hídricos, la difusión de tecnologías modernas de riego y el desarrollo de variedades agrícolas más resistentes a la sequía.
El mundo celebra cada 17 de junio el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. El lema de este año, “Pastizales: reconocer, respetar, restaurar”, resalta el papel de estos ecosistemas en el equilibrio ambiental, la seguridad alimentaria e hídrica, la resiliencia frente al cambio climático, la biodiversidad y la preservación de la identidad cultural de las comunidades pastoriles.







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