Capitales, 26 may (SANA) Los mercados financieros internacionales afrontan una semana marcada por la expectativa ante nuevos datos de inflación, confianza del consumidor y decisiones sobre tipos de interés, mientras crecen los temores de que el encarecimiento de la energía termine afectando el crecimiento económico, el empleo y el consumo global.
La Reserva Federal reconsidera su política monetaria
Según el diario británico Financial Times, los inversores siguen de cerca el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) de Estados Unidos, el indicador preferido por la Reserva Federal para medir la inflación.
Las previsiones apuntan a que la inflación subyacente podría aumentar hasta el 3,4 %, su nivel más alto desde mediados de 2023, lo que intensificaría la presión sobre la Fed para retrasar eventuales recortes de tipos de interés e incluso considerar nuevas subidas si persisten las tensiones inflacionarias.
En la misma línea, The Wall Street Journal informó de un cambio de enfoque dentro de la Reserva Federal, que pasó de debatir posibles rebajas de tasas a analizar escenarios que podrían justificar nuevos incrementos, debido al impacto de la crisis energética derivada de las restricciones en el estrecho de Ormuz.
Europa teme efectos inflacionarios secundarios
En Europa, la atención se concentra en los datos de inflación de Alemania y en las próximas reuniones del Banco Central Europeo, ante la posibilidad de que la persistente subida de los precios del petróleo obligue al organismo a endurecer nuevamente su política monetaria.
Bloomberg citó a Yannis Stournaras, miembro del Consejo de Gobierno del BCE y gobernador del Banco de Grecia, quien advirtió de posibles “efectos inflacionarios secundarios” derivados del cierre prolongado de Ormuz, especialmente sobre salarios y precios de bienes y servicios.
Reuters prevé además que la inflación alemana se mantenga cerca del 2,9 %, aunque superar el umbral del 3 % aumentaría la presión sobre el BCE para elevar los costes de financiación, pese al debilitamiento de la economía alemana.
Reino Unido y Japón, entre los más expuestos
En Reino Unido, las expectativas de recortes de tipos de interés comenzaron a disminuir debido al aumento continuo de los precios de la energía y el combustible.
El Banco de Inglaterra advirtió que si el petróleo supera los 120 dólares por barril, la inflación británica podría acercarse al 6 %, según análisis económicos occidentales.
Japón aparece entre las economías más vulnerables a la crisis por su fuerte dependencia de las importaciones energéticas. El incremento de los costes del combustible provocó una caída significativa de la confianza de los consumidores japoneses.
Mientras tanto, Australia, Canadá y Suiza mantienen estrategias monetarias distintas, aunque comparten la preocupación por el riesgo de que la crisis petrolera derive en un ciclo inflacionario prolongado.
El dilema global: crecimiento o control de precios
Diversos medios económicos árabes y occidentales describieron la situación actual como “las pinzas del estrecho de Ormuz”, al colocar a los principales bancos centrales frente a un dilema complejo: proteger el crecimiento económico o combatir la inflación.
Instituciones financieras internacionales estiman que el aumento acumulado de entre el 50 % y el 60 % en los precios del petróleo desde comienzos de año podría añadir cerca de un punto porcentual a la inflación global, debilitando parte de los avances alcanzados por los bancos centrales en los últimos dos años.
Aunque continúan las conversaciones sobre un eventual acuerdo entre Washington y Teherán que permita reabrir plenamente el estrecho, analistas financieros consideran que cualquier alivio para los mercados sería limitado.
Los expertos creen que los precios energéticos difícilmente regresarán a corto plazo a los niveles previos al conflicto, mientras las expectativas de recortes de tipos de interés ya fueron aplazadas en la mayoría de las grandes economías.
No obstante, economistas sostienen que los mercados afrontan actualmente las crisis petroleras con mayor capacidad de adaptación que en décadas anteriores, gracias al aumento de la producción global, las reservas estratégicas y la posibilidad de intervención rápida de los gobiernos para contener la volatilidad de los precios.
fm