Damasco, 26 abr (SANA) La comparecencia de Atef Najib ante un tribunal en Damasco, en el primer juicio público contra una figura destacada del aparato de seguridad del depuesto régimen, constituye hoy un momento clave en el proceso de justicia transicional en Siria.
El caso adquiere especial relevancia por el papel que desempeñó Najib como jefe de la Inteligencia Política en la provincia de Deraa, escenario donde se originaron las primeras protestas que marcaron el inicio de la chispa de la Revolución Siria.
Acusaciones por tortura y represión
El nombre del acusado quedó asociado a la detención y tortura de un grupo de menores que habían escrito consignas contra el régimen de Al-Assad en muros de la ciudad de Deraa, un hecho que provocó indignación y contribuyó a la expansión de las protestas.
De acuerdo con las investigaciones, Najib habría supervisado directamente operaciones de arresto y tortura, además de ordenar acciones represivas contra manifestantes, con saldo de muertos y heridos.
Estos hechos forman parte de un expediente más amplio que incluye graves violaciones de derechos humanos cometidas contra civiles durante ese período.
Influencia en el aparato de seguridad
Najib pertenecía a un entorno cercano al círculo dirigente del depuesto régimen, lo que le permitió ocupar cargos sensibles dentro de los servicios de seguridad.
Su posición y vínculos le otorgaron una influencia significativa en el sur de Siria, donde desempeñó un papel central en la respuesta oficial a las protestas desde sus inicios.
Detención e investigación judicial
Tras la caída del régimen de Al-Assad, las autoridades iniciaron acciones para procesar a responsables de abusos. En enero de 2025, Najib fue detenido durante una operación de seguridad dirigida contra remanentes del depuesto aparato estatal.
Las investigaciones incluyeron testimonios de víctimas y familiares, así como documentación oficial recuperada, lo que derivó en su remisión a la justicia bajo cargos de asesinato, tortura y otras violaciones graves.
Inicio de un proceso de rendición de cuentas
El juicio representa el primer caso público contra un alto responsable de seguridad del depuesto régimen, con implicaciones legales y simbólicas para el país.
Además de establecer responsabilidades, el proceso abre espacio para que las víctimas expongan sus testimonios y avancen en la búsqueda de reparación.
Las autoridades consideran que este paso forma parte de una estrategia más amplia orientada a consolidar un sistema de justicia que garantice la no repetición de abusos y contribuya a documentar uno de los períodos más complejos de la historia siria.
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