La Haya, 4 jul (SANA) Durante años, miles de familias sirias vivieron pendientes de una llamada, una noticia o un rumor que confirmara el destino de un hijo, un padre o un hermano desaparecido. Esa espera interminable, suspendida entre la esperanza y el duelo, es el punto de partida de “Alegría Incompleta“, el proyecto del artista e investigador sirio Fouad Hallak, quien ha transformado esa experiencia colectiva en una instalación artística presentada en los Países Bajos.
Residente en ese país europeo, Hallak decidió convertir el silencio y la ausencia en un espacio de diálogo y memoria para los sirios que viven lejos de su tierra, con una obra que aborda las consecuencias humanas de las desapariciones forzadas en Siria.
“La experiencia de la espera ha sido parte integral de la vida de las familias de los desaparecidos, lo que me impulsó a explorar cómo transformar esa espera en una obra de arte“, explicó Hallak en declaraciones a SANA.
Puertas que nunca terminan de cerrarse
El elemento central de la instalación son puertas. No están completamente abiertas ni cerradas. Permanecen entreabiertas, como símbolo de la incertidumbre que acompaña a quienes nunca recibieron una respuesta definitiva sobre el destino de sus seres queridos.
Sobre esas puertas, Hallak grabó a mano los mensajes escritos por familiares de personas desaparecidas.
“Escribí los mensajes de las familias en las puertas y los grabé tal como fueron redactados para preservar su impacto humano“, explicó el artista, convencido de que la memoria también puede construirse desde los pequeños gestos.
La obra combina fotografía, sonido, textos e instalación artística para reflejar tres formas de ausencia: la de la persona desaparecida, la de su historia y la de su derecho a la justicia.
Cuando el duelo queda suspendido
Durante la preparación del proyecto, Hallak trabajó con familias que conocieron la muerte de sus hijos únicamente a través del testimonio de antiguos detenidos liberados de prisión.
Nunca recibieron un cuerpo. Nunca pudieron celebrar un funeral.
Ese vacío convirtió el duelo en un proceso inconcluso y dejó abiertas preguntas sobre la verdad, la justicia y la memoria.
El proyecto pretende precisamente ofrecer un espacio donde esas emociones puedan expresarse y compartirse, al tiempo que invita a reflexionar sobre la necesidad de preservar la memoria colectiva de las víctimas.
El origen de una idea
La iniciativa comenzó a tomar forma tras el primer viaje de Hallak a Siria después de la caída del antiguo régimen.
En la plaza Marjeh, en el centro de Damasco, encontró decenas de fotografías de detenidos y desaparecidos colocadas por sus familiares.
Con el paso del tiempo, el sol, la lluvia y el roce de los transeúntes iban borrando lentamente aquellos rostros.
“Esa escena me llevó a preguntarme qué significa realmente la desaparición cuando incluso las imágenes de quienes faltan comienzan a desvanecerse”, recordó.
Aquella visión terminó convirtiéndose en el impulso creativo para explorar el papel del arte como herramienta para conservar la memoria frente al olvido.
Un espacio para recordar
“Alegría Incompleta” fue presentada en la exposición de graduación del programa de Fotografía de la Universidad de las Artes HKU, en Utrecht.
Más que una exposición, la obra propone un lugar de encuentro para la comunidad siria en los Países Bajos y abre un debate sobre la desaparición forzada, la memoria y la necesidad de encontrar caminos de reparación para quienes siguen viviendo con la incertidumbre como única respuesta.
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