Washington, 15 jul (SANA) L a denominada instalación nuclear “Montaña del Hacha“, uno de los emplazamientos más herméticos del programa atómico iraní, volvió al centro de la atención internacional tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió sobre la posibilidad de atacar ese sitio si fracasan las negociaciones con Teherán.
Durante una entrevista concedida al presentador Hugh Hewitt, Trump aseguró que Washington mantiene bajo estrecha vigilancia la instalación y afirmó que, aunque Estados Unidos ya atacó otros complejos nucleares iraníes, “Montaña del Hacha” constituye un objetivo diferente. Asimismo, reclamó que inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) tengan acceso al lugar.
Un complejo subterráneo altamente fortificado
De acuerdo con análisis de imágenes satelitales e informes citados por Reuters y centros especializados en proliferación nuclear, el complejo se encuentra a unos 1,6 kilómetros de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, en el centro de Irán.
Las investigaciones describen la instalación como una red de túneles excavados en el interior de una montaña, con un nivel de fortificación superior al de otros emplazamientos nucleares iraníes.
Diversas estimaciones indican que la profundidad del complejo podría alcanzar varias decenas de metros e incluso superar la de la instalación de Fordow, considerada hasta ahora uno de los centros nucleares más protegidos del país.
Un sitio rodeado de secretismo
La principal preocupación de Estados Unidos radica en la falta de información disponible sobre el complejo.
Irán no ha revelado oficialmente el propósito de la instalación y los inspectores del OIEA no han podido acceder al lugar para realizar verificaciones directas.
El organismo internacional ha señalado en informes anteriores que la imposibilidad de inspeccionar determinados emplazamientos limita su capacidad para confirmar la ausencia de actividades nucleares no declaradas.
Analistas occidentales consideran que el complejo podría destinarse a la fabricación y ensamblaje de centrifugadoras avanzadas para el enriquecimiento de uranio o al almacenamiento futuro de componentes sensibles del programa nuclear iraní.
Nuevo desafío para cualquier operación militar
La creciente protección de las instalaciones nucleares forma parte de la estrategia iraní de trasladar parte de su infraestructura a complejos subterráneos tras los ataques y actos de sabotaje sufridos por instalaciones como Natanz en los últimos años.
Fordow, descubierto en 2009 y construido también en una zona montañosa, fue objeto de restricciones en virtud del acuerdo nuclear de 2015, aunque Teherán reanudó allí las actividades de enriquecimiento tras la retirada de Estados Unidos del pacto en 2018.
Especialistas consultados por Reuters y el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional consideran que una eventual operación militar contra “Montaña del Hacha” enfrentaría importantes dificultades debido a la profundidad del complejo, la resistencia del terreno y el grado de fortificación de sus instalaciones.
Los análisis sostienen que un ataque requeriría armamento antibúnker de alta capacidad y un elevado nivel de precisión en inteligencia militar, mientras persisten las dudas sobre la eficacia de una ofensiva para desmantelar completamente la infraestructura nuclear iraní.
Aunque Washington sostiene que dispone de los medios necesarios para vigilar el enclave, “Montaña del Hacha” permanece como uno de los puntos más sensibles del programa nuclear iraní y uno de los principales focos de tensión en las relaciones entre Estados Unidos e Irán.
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