Capitales, 5 jun (SANA) Las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán continúan enfrentando complejos obstáculos, pese a los contactos mantenidos a través de mediadores regionales e internacionales.
Persisten desacuerdos sobre los niveles de enriquecimiento de uranio, los mecanismos de monitoreo internacional y las garantías de seguridad vinculadas a cualquier posible acuerdo.
Estos esfuerzos se desarrollan en medio de una compleja red de cuestiones políticas, militares y económicas, que van desde la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz hasta las sanciones impuestas a Teherán y la congelación de activos iraníes. Todo ello dificulta aún más la posibilidad de alcanzar un acuerdo final, aunque ambas partes aseguran que mantienen una comunicación constante y que la vía negociadora sigue abierta.
La cuestión nuclear sigue siendo el eje central de la disputa
En sus declaraciones más recientes, el presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró que la base de cualquier acuerdo con Irán debe ser garantizar que Teherán no adquiera armas nucleares. También subrayó que la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz resulta fundamental para cualquier posible entendimiento.
Mientras tanto, el Departamento de Estado de Estados Unidos confirmó que la comunicación con Teherán continúa mediante intermediarios.
Trump declaró a la prensa en la Casa Blanca que Washington no necesita un acuerdo con Irán para obtener uranio enriquecido, al señalar que las reservas existentes están “ocultas” y que Teherán no puede impedir que Estados Unidos acceda a ellas si así lo decide. No obstante, aclaró que su administración prefiere continuar con el proceso de negociación.
En relación con el expediente nuclear, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, afirmó hoy en declaraciones televisadas que la reanudación de las inspecciones internacionales en las instalaciones nucleares iraníes es “una condición indispensable para cualquier acuerdo”. Explicó, además, que el organismo no ha podido verificar las reservas de uranio declaradas por Irán durante más de ocho meses.
El tema del uranio altamente enriquecido se ha convertido en uno de los principales puntos de controversia entre ambas partes. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó que esta cuestión constituye un eje central de las negociaciones en curso, e indicó que Teherán aún no ha aceptado un acuerdo de paz provisional.
Posiciones de negociación divergentes
Por su parte, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, anunció que no se lograron avances tangibles en las últimas conversaciones con Estados Unidos.
En tanto, Reuters citó a un asesor del Líder Supremo iraní, quien afirmó que Washington presiona a Teherán para que acepte las condiciones estadounidenses.
La situación se volvió aún más confusa en las últimas horas tras la difusión de informaciones contradictorias sobre el uranio enriquecido.
Algunos medios indicaron que Irán habría expresado su disposición a transferir una parte de su uranio altamente enriquecido a un tercer país acordado por ambas partes. Sin embargo, esos reportes fueron posteriormente desmentidos por otros medios que citaron a una fuente del equipo negociador, la cual aseguró que tales asuntos quedan fuera del alcance de los acuerdos actuales.
El problema del Estrecho de Ormuz y las garantías
Además del expediente nuclear, persisten los desacuerdos sobre las garantías mutuas relacionadas con el Estrecho de Ormuz.
Fuentes diplomáticas revelaron que Washington eliminó del borrador del acuerdo marco cláusulas relativas al compromiso de no lanzar ataques contra Irán ni impedir que Israel realice operaciones militares durante las próximas negociaciones.
Mientras tanto, según informes de prensa, Teherán se niega a asumir un compromiso claro de no interceptar buques ni atacar la navegación marítima tras la reapertura del estrecho.
Tensiones en tierra y presión económica
Sobre el terreno, la Armada iraní anunció que disparó tiros de advertencia contra destructores estadounidenses en el golfo de Omán, alegando que ello los obligó a abandonar la zona.
Sin embargo, el Ejército estadounidense negó rápidamente esas afirmaciones y aseguró que la versión iraní era falsa, según un comunicado emitido por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM).
Al mismo tiempo, el CENTCOM anunció la continuación de lo que describió como un bloqueo naval de los puertos iraníes. También confirmó el desvío de decenas de buques mercantes y la interrupción de otras rutas marítimas que no cumplían con las sanciones, como parte de la presión económica ejercida sobre Teherán.
Estos acontecimientos se producen en momentos en que la economía iraní enfrenta una presión cada vez mayor. Informes económicos iraníes indican que la inflación anual alcanzó un máximo histórico del 77,2 por ciento, en un contexto de disminución del poder adquisitivo y aumento de los precios de los productos básicos.
Ese deterioro refleja directamente las repercusiones de la guerra, las sanciones y las restricciones impuestas al comercio marítimo.
Perspectivas de un acuerdo
Según informes de Reuters y Euronews, la persistente divergencia entre las posiciones de Estados Unidos e Irán sobre el enriquecimiento nuclear, los mecanismos de control internacional y las garantías de seguridad limita las posibilidades de alcanzar un acuerdo integral a corto plazo.
No obstante, ambas partes mantienen su interés en conservar abiertos los canales de negociación y evitar una confrontación militar a gran escala.
El futuro de las conversaciones dependerá de la capacidad de Washington y Teherán para superar los asuntos más delicados durante las próximas rondas.
sm