Capitales, 19 abr (SANA) La controversia internacional se intensifica en torno a la denominada “flota fantasma” iraní, en medio de la expansión de una compleja red marítima acusada de evadir las sanciones occidentales impuestas a las exportaciones de petróleo de ese país.
Informes de centros de investigación e instituciones especializadas en seguridad marítima señalan que esta red se ha consolidado como una de las principales herramientas de Teherán para mantener el flujo de crudo hacia los mercados internacionales, mediante mecanismos que dificultan su rastreo y supervisión.
Según esas fuentes, el sistema se basa en el uso de buques cisterna que operan bajo identidades alteradas y rutas no declaradas, lo que limita la capacidad de los organismos internacionales para verificar el origen de los cargamentos.
En este contexto, medios estadounidenses informaron que Washington y sus aliados han intensificado la vigilancia en el Golfo Pérsico y en rutas marítimas estratégicas, con el objetivo de contener estas operaciones, consideradas entre las formas más complejas de elusión de sanciones.
Una compleja red operativa y documentación engañosa
Datos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos indican que la denominada “flota en la sombra” está integrada por cientos de buques cisterna que operan mediante estructuras opacas de propiedad, cambios frecuentes de bandera y uso de documentación engañosa.
A ello se suman transferencias de carga entre embarcaciones en alta mar, una práctica conocida como “transbordo”, que contribuye a ocultar el origen del petróleo transportado.
Organismos internacionales de monitoreo marítimo han confirmado que algunos buques desactivan sus sistemas de identificación automática o manipulan los datos de ubicación, lo que dificulta su seguimiento. Estas operaciones, descritas como “camuflaje marítimo”, forman parte de un patrón sistemático orientado a reducir la detectabilidad, especialmente en zonas cercanas al Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
Aumento de la presión internacional y persecución marítima
En respuesta, Estados Unidos ha reforzado su presencia naval en el Golfo Pérsico, el Golfo de Omán y el mar Arábigo, como parte de los esfuerzos por limitar la capacidad iraní de exportar petróleo fuera de los canales oficiales.
De acuerdo con reportes de prensa, el incremento de patrullas y controles marítimos ha supuesto un nuevo desafío para las redes vinculadas a estas operaciones, en un contexto de mayor presión sobre los puertos iraníes.
Fuentes occidentales indican que, en las últimas semanas, algunos buques asociados a esta red se han visto obligados a modificar sus rutas o a operar en zonas más alejadas de los principales corredores marítimos, debido al endurecimiento de las inspecciones.
Elusión financiera fuera del sistema bancario
Las actividades de la “flota en la sombra” no se limitan al ámbito marítimo, sino que se extienden a un sistema financiero paralelo orientado a esquivar las restricciones sobre transferencias internacionales.
Según informes de medios y analistas, esta red recurre a diversos mecanismos de pago, como el uso de monedas locales de socios comerciales, acuerdos de trueque —petróleo a cambio de bienes— y canales financieros no convencionales que reducen la dependencia del sistema bancario occidental.
Especialistas del sector energético consideran que estas prácticas buscan mitigar el impacto de las sanciones y garantizar ingresos que sostengan las exportaciones de crudo iraní.
Implicaciones para los mercados energéticos y la seguridad marítima
La expansión de estas redes genera creciente preocupación entre compañías navieras y aseguradoras, ante el aumento de los riesgos operativos en el Golfo y la mayor dificultad para rastrear el comercio mundial de petróleo.
Informes económicos advierten que la persistencia de estas prácticas podría incrementar la volatilidad en los mercados energéticos, especialmente si se intensifican las medidas de control o se producen incidentes en rutas estratégicas.
En este escenario, la llamada “flota fantasma” se mantiene como uno de los elementos más complejos de la actual confrontación en torno a Irán, marcada por el pulso entre sofisticados mecanismos de evasión y el aumento de la vigilancia y presión internacional sobre las principales vías marítimas del comercio global.
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