Capitales, 31 mar (SANA) Crecen las advertencias internacionales sobre el riesgo de una catástrofe ambiental de gran escala en el Golfo si continúan los ataques contra petroleros, con posibles consecuencias severas para los ecosistemas marinos y terrestres de la región.
Según reportes, las repercusiones de un eventual derrame de petróleo no se limitarían al punto de impacto, sino que afectarían amplias zonas, con daños significativos a la biodiversidad y efectos prolongados difíciles de contener.
En este contexto, la Corporación Petrolera de Kuwait (KPC) informó que uno de sus buques fue atacado en el puerto de Dubái, lo que provocó un incendio y daños materiales, mientras persiste la preocupación por un posible vertido, dado que la embarcación estaba completamente cargada.
Por su parte, autoridades de Emiratos Árabes Unidos indicaron que continúan evaluando los daños, con especial atención al impacto ambiental en áreas costeras cercanas.
Contaminación rápida y difícil de contener
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) explicó que los derrames de petróleo comienzan a dispersarse de inmediato tras alcanzar la superficie del mar, impulsados por el viento, las olas y la evaporación.
Este proceso facilita su expansión sobre grandes áreas, su mezcla con distintas capas de agua y su eventual depósito en el lecho marino, lo que genera un impacto transfronterizo y expone a diversas especies a riesgos directos e indirectos.
Ecosistemas bajo presión
Estudios especializados señalan que las primeras etapas de la vida marina, como huevos y larvas, son particularmente vulnerables a la contaminación por hidrocarburos.
Las aves marinas, tortugas y mamíferos también sufren graves efectos, ya sea por contacto directo o por ingestión de sustancias tóxicas, mientras que las poblaciones de peces enfrentan tanto mortalidad directa como contaminación, con repercusiones en la seguridad alimentaria.
El impacto se agrava cuando el petróleo alcanza las costas, donde las playas y ecosistemas frágiles como marismas quedan expuestos a efectos duraderos debido a la dificultad de limpieza.
Experiencias previas, como el desastre de Deepwater Horizon en 2010, evidencian que estos eventos afectan simultáneamente la superficie, el fondo marino y las zonas costeras, prolongando los procesos de recuperación.
Asimismo, en caso de incendios en buques cisterna, la contaminación se extiende al aire. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos advirtió que la quema de petróleo libera gases contaminantes como dióxido de carbono, óxidos de azufre y nitrógeno, monóxido de carbono y partículas finas.
La Organización Mundial de la Salud alertó que la exposición a estos contaminantes puede provocar afecciones respiratorias, agravar enfermedades crónicas y aumentar el riesgo de cáncer, especialmente en grupos vulnerables.
Estos riesgos se intensifican en el Golfo debido a sus características geográficas, como aguas poco profundas, altas temperaturas y elevada actividad marítima, que favorecen la rápida propagación de la contaminación.
Llamamiento a una mayor cooperación internacional
La Organización Marítima Internacional (OMI) subrayó la necesidad de una respuesta coordinada a nivel regional e internacional para enfrentar incidentes de contaminación por hidrocarburos, dada su naturaleza transfronteriza.
El organismo destacó la importancia de fortalecer los planes de emergencia y la preparación ambiental ante posibles derrames.
En medio de la persistencia de tensiones en la región, los ataques a petroleros trascienden el ámbito militar y configuran una amenaza compleja para el medio ambiente, la economía y la salud pública, lo que exige una acción internacional urgente para evitar una crisis de gran magnitud.
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