Washington, 11 abr (SANA) La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, junto con el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, ha provocado una profunda transformación en el panorama energético mundial y en las alianzas geopolíticas, según análisis de medios y expertos internacionales.
De acuerdo con evaluaciones citadas por CNN, la participación de Washington en el conflicto sin una coordinación efectiva con sus aliados, así como las dificultades para garantizar la seguridad de las rutas de suministro, han obligado a múltiples países a replantear su dependencia energética.
Asia-Pacífico activa medidas de emergencia
Ante el agravamiento de la crisis, varios países de Asia-Pacífico adoptaron decisiones urgentes para asegurar el abastecimiento.
Filipinas declaró el estado de emergencia y reanudó la compra de petróleo ruso por primera vez en cinco años, al tiempo que abrió canales de diálogo con Irán y China para garantizar el tránsito seguro de sus buques.
Japón, por su parte, liberó volúmenes récord de sus reservas estratégicas, mientras Corea del Sur diversificó sus fuentes mediante acuerdos con Kazajistán, Omán y Arabia Saudita, además de acogerse a una exención temporal para importar crudo ruso.
Otros países del sudeste asiático, como Tailandia, intensificaron contactos con Teherán y Moscú en busca de asegurar el flujo energético.
China refuerza su papel como actor clave
En este contexto, China aparece como uno de los actores mejor posicionados, respaldada por amplias reservas, vínculos consolidados con productores y un sector de energías renovables en expansión.
Según reportes, Pekín ha impulsado iniciativas de cooperación con países del sudeste asiático para mitigar la escasez de combustible, al tiempo que explora proyectos conjuntos en energías limpias con Australia y ofrece garantías energéticas a Taiwán.
Europa acelera diversificación de suministros
La crisis también ha impactado a Europa, cuyos países han intensificado la búsqueda de fuentes alternativas ante la interrupción de cadenas de suministro procedentes de Oriente Medio.
Francia, Italia y otras naciones han aumentado las importaciones de gas natural licuado desde Estados Unidos, Qatar y Argelia, así como de petróleo desde Noruega, Reino Unido, el norte de África y Brasil.
Además, impulsan la construcción de nuevas infraestructuras energéticas, incluidos gasoductos, con el objetivo de reducir la dependencia de rutas marítimas vulnerables como el estrecho de Ormuz.
Expectativa ante negociaciones entre Washington y Teherán
En medio de este escenario, la atención internacional se centra en las negociaciones previstas entre Estados Unidos e Irán en Islamabad, mediadas por Pakistán, consideradas clave para una eventual desescalada.
Analistas advierten que el resultado de estos diálogos podría definir no solo el curso del conflicto, sino también la estabilidad del mercado energético global y el equilibrio geopolítico en los próximos meses.
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