Bruselas, 6 abr (SANA) Europa enfrenta crecientes riesgos económicos derivados de la crisis energética provocada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, en un escenario que podría desembocar en una crisis financiera de mayor alcance.
El encarecimiento del petróleo y el gas genera preocupación en las instituciones de la Unión Europea (UE), que advierten sobre un posible deterioro de los presupuestos públicos y una reducción del margen de maniobra para responder a la situación.
Riesgos de las subvenciones sin control
Funcionarios europeos alertaron a los Estados miembros sobre los peligros de ampliar sin control los programas de subsidios energéticos, al considerar que podrían provocar desequilibrios fiscales significativos.
En ese sentido, insistieron en que cualquier medida de apoyo debe ser temporal y dirigida específicamente a los sectores más vulnerables, con el fin de evitar un aumento excesivo del gasto público.
Recuerdos de la crisis de 2022
Las autoridades comunitarias evocan la crisis energética de 2022, cuando los gobiernos implementaron amplios paquetes de ayuda que incrementaron los déficits y la deuda pública.
En el contexto actual, marcado por un crecimiento económico más débil, temen la repetición de ese escenario, pero con mayores dificultades para contener sus efectos.
Aumento de precios e inflación
Los mercados energéticos europeos registran incrementos superiores al 60 por ciento en el gas y más del 50 por ciento en el crudo Brent, lo que repercute directamente en los costos de electricidad, transporte y combustibles.
Esta situación elevó la inflación a niveles preocupantes, obligando a países como Italia, España y Polonia a adoptar medidas como la reducción de impuestos sobre los combustibles.
Dilema fiscal y social
Analistas señalan que los gobiernos enfrentan una compleja disyuntiva entre aliviar la carga de los ciudadanos mediante subsidios o mantener la disciplina fiscal para evitar un deterioro de las cuentas públicas.
Algunos Estados miembros plantean revisar las reglas fiscales de la UE, que limitan el déficit al tres por ciento del Producto Interno Bruto, mientras otros proponen gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas.
Riesgos de contagio económico
Economistas advierten que el aumento sostenido de los costos energéticos podría extender la crisis a otros sectores, afectando la producción industrial, los servicios y el empleo.
Asimismo, la persistencia de la inflación podría llevar al Banco Central Europeo a mantener políticas monetarias restrictivas, encareciendo el crédito y aumentando la presión sobre gobiernos y empresas.
Escenario de decisiones complejas
En medio de tensiones sociales y restricciones fiscales, Europa enfrenta decisiones delicadas para equilibrar la estabilidad económica y el bienestar social.
Expertos coinciden en que, sin una respuesta coordinada y prudente, la actual crisis energética podría transformarse en una crisis económica generalizada con impactos duraderos en el continente.
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