Pekín, 28 mar (SANA) La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado una perturbación sin precedentes en los mercados energéticos, con un fuerte aumento de los precios del petróleo y el gas tras el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques directos a infraestructuras energéticas. Esto ha llevado a los inversores a buscar alternativas más estables, encabezadas por la energía limpia.
China, el mayor productor y exportador mundial de baterías de almacenamiento energético, ha obtenido importantes beneficios. La capitalización de mercado de sus principales empresas del sector ha superado los 70.000 millones de dólares.
La cadena económica CNN informó que las acciones de las empresas chinas registraron un crecimiento excepcional: las acciones de BYD, el mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo, subieron un 21,9%, mientras que CATL y Sungrow, especializadas en baterías y sistemas de almacenamiento, crecieron un 19%.
Este desempeño superó al de las compañías petroleras, como Chevron (+8%), ExxonMobil (+4,7%), BP (+15,2%) y Shell (+8,3%).
Transición global acelerada hacia energías renovables
El Financial Times explicó que el fuerte aumento de las acciones de empresas de energía limpia refleja una tendencia acelerada entre los países importadores de petróleo, especialmente China, hacia el refuerzo de inversiones en energías renovables, con el fin de garantizar la seguridad energética y reducir la dependencia de suministros externos vulnerables a interrupciones.
Según datos de la firma internacional de investigación y consultoría Mobility Foresights, el mercado de almacenamiento energético en baterías a gran escala en China podría alcanzar los 199.000 millones de dólares para 2032, en comparación con los 48.000 millones del año pasado, impulsado por la creciente demanda de compañías eléctricas y centros de datos.
Advertencias sobre la dependencia de combustibles fósiles y previsiones de electrificación
El director del Centro Climático de China en el Asia Society Policy Institute, Li Shuo, señaló que los recientes ataques a la infraestructura de gas natural licuado en el Golfo evidencian “los riesgos inherentes a la dependencia de los combustibles fósiles”, advirtiendo que los países de Asia Oriental, altamente dependientes del GNL importado, podrían enfrentar un fuerte impacto económico pese a su distancia del conflicto.
Por su parte, Neil Beveridge, responsable de investigación energética en Bernstein, prevé que China, el mayor importador de petróleo del mundo, acelerará sus planes para electrificar todos los sectores. También señaló que países asiáticos importadores de energía como Japón, Corea del Sur y Taiwán podrían intensificar su transición hacia energías limpias.
Beveridge afirmó que este cambio está transformando por completo la dirección del sector energético, y que incluso si la guerra termina pronto, no habrá vuelta atrás.
Beneficios adicionales para productores en EE.UU. y Rusia
Las empresas energéticas estadounidenses registraron ganancias superiores a los 60.000 millones de dólares gracias al aumento de sus exportaciones a Europa para compensar la reducción del suministro desde el Golfo.
Rusia también se benefició al vender mayores volúmenes de petróleo tras el levantamiento de sanciones sobre más de 100 millones de barriles retenidos en aguas internacionales. Asimismo, las compañías de transporte marítimo han obtenido beneficios notables pese al aumento de los riesgos de seguridad.
Los acontecimientos recientes muestran que la guerra ya no es solo un conflicto militar que presiona los mercados energéticos, sino un factor que impulsa una reconfiguración de las inversiones globales. Mientras el petróleo y el gas pierden fiabilidad en medio de la inestabilidad, las tecnologías de almacenamiento y la energía limpia avanzan como la opción más estable de cara al futuro.
rr