Nueva Delhi, 27 feb (SANA) La economía de la India, actualmente la quinta a nivel mundial, está a punto de superar a la de Japón, un hecho que refleja un cambio significativo en el equilibrio de poder económico global.
Las estimaciones oficiales proyectan que el PIB de la India superará ligeramente los 4 billones de dólares en el año fiscal que finaliza en marzo de 2026, frente a los aproximadamente 4,4 billones de dólares de Japón en 2025.
Según datos recientes, el PIB indio alcanzó los 4,187 billones de dólares, mostrando que la brecha entre ambos países se reduce gradualmente. Las proyecciones de crecimiento son alentadoras: entre 6,6 % según el Fondo Monetario Internacional y 7,4 % según el gobierno, frente a un crecimiento de alrededor del 1 % en Japón.
No obstante, medir las economías en dólares introduce un factor clave: los tipos de cambio. La rupia india se depreció alrededor del 5 % en 2025, limitando la conversión a dólares, mientras que el yen japonés se ha mantenido relativamente fuerte.
Una potencia demográfica que impulsa el crecimiento
La población es uno de los mayores activos de India. Desde los 361 millones de habitantes al independizarse en 1947, el país ha crecido a más de 1.400 millones, con una edad media de 28 años en 2021.
Se espera que alrededor del 65 % de la población siga siendo menor de 59 años hasta 2036, generando el “dividendo demográfico”, justo cuando Japón enfrenta un envejecimiento acelerado.
Este perfil demográfico impulsa el consumo interno, que representa alrededor del 60 % del PIB, y sostiene un crecimiento cercano al 7 % en el presente ejercicio fiscal, así como estimula la demanda de vivienda, automóviles, teléfonos inteligentes y servicios digitales.
Durante los dos primeros trimestres del año fiscal, la economía india creció un 7,8 % y 8,2 %, respectivamente, demostrando su capacidad para resistir la incertidumbre global.
Servicios líderes e industria en expansión
Los servicios representan más del 60 % del PIB, liderados por tecnología de la información, finanzas, turismo y salud.
La industria supone alrededor del 13 % del PIB, con un crecimiento proyectado del 7 %, frente al 4,5 % del año pasado, asimismo se espera que la construcción crezca un 7 % y la agricultura un 3,1 %.
El gobierno invierte fuertemente en infraestructura, con un aumento previsto del gasto público del 5,2 % y de la inversión privada del 7,8 %.
Nueva Delhi busca atraer empresas globales mediante incentivos fiscales y programas de apoyo, logrando que compañías como Samsung y Foxconn expandan la producción de teléfonos inteligentes en India.
El sector de vehículos eléctricos también crece gradualmente, con ventas que representan el 4,6 % del total de vehículos.
Retos estructurales
A pesar del impulso, persisten desafíos importantes. La rupia alcanzó su punto más bajo en 2025, el déficit fiscal oscila entre el 4,1 % y el 4,2 %, y la creación de empleo sigue siendo un reto crítico en un país con más de 1.400 millones de habitantes y una población joven creciente.
La renta per cápita ronda los 2.818 dólares, situando a India en el segmento de ingresos medios-bajos.
Según el Banco Mundial, cerrar la brecha con las economías avanzadas requerirá décadas de crecimiento sostenido, lo que demuestra que el tamaño de la economía no se traduce de inmediato en mejoras del nivel de vida.
Más allá de la clasificación: la ambición geopolítica
Superar a Japón no es solo un indicador económico: refleja el lugar de India en el orden global.
El ex primer ministro británico Tony Blair sugirió que India podría convertirse en una superpotencia para mediados de siglo, mientras que el primer ministro Narendra Modi se ha comprometido a llevar al país a la tercera economía mundial para 2047.
Con una población joven, un consumo interno creciente y una inversión en expansión, India atraviesa un momento crucial. Sin embargo, debe enfrentar desafíos estructurales relacionados con empleo, desigualdad y estabilidad monetaria.
La cuestión clave es si superar a Japón será solo un cambio en la clasificación global o el inicio de una transformación duradera en el equilibrio de poder económico mundial.
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