Damasco, 30 jun (SANA) Las transformaciones políticas que atraviesa América Latina están modificando el equilibrio de poder regional en un momento de creciente competencia entre Estados Unidos y China. El avance de gobiernos conservadores en varios países coincide con la estrategia de la Administración del presidente Donald Trump de reforzar su presencia en una región que históricamente Washington ha considerado parte de su área de influencia.
Las recientes elecciones celebradas en distintos países latinoamericanos reflejan un cambio en la correlación de fuerzas políticas y sitúan a los próximos comicios, especialmente los de Brasil, como un factor determinante para el futuro equilibrio regional.
Colombia suma un nuevo aliado a Washington
La victoria del candidato conservador Abelardo de la Esprilla en las elecciones presidenciales colombianas representa, según un análisis de AFP, un nuevo avance para la estrategia de Washington de fortalecer alianzas con gobiernos afines en América Latina.
La agencia sostiene que este resultado refuerza la posición de Estados Unidos en una región donde, durante los últimos años, varios gobiernos de izquierda habían ganado protagonismo antes del reciente giro político hacia opciones conservadoras en distintos países.
AFP señala además que Trump ha expresado públicamente su respaldo a diversos candidatos conservadores latinoamericanos y, en algunos casos, ha recurrido a mecanismos de presión política y económica, como advertencias sobre una eventual reducción de ayudas o una revisión de las relaciones bilaterales. Según la agencia, esa dinámica se observó durante los procesos electorales de Colombia y previamente en Argentina, Ecuador y Honduras.
Washington amplía su red de aliados
De acuerdo con AFP, el número de gobiernos considerados cercanos a Washington ha aumentado e incluye actualmente a Argentina, bajo el presidente Javier Meley; El Salvador, con Nayib Bukele; Ecuador, Costa Rica, Paraguay, República Dominicana y Panamá.
La agencia destaca que, pese a sus diferencias internas, estos gobiernos mantienen coincidencias en varios asuntos estratégicos, entre ellos el endurecimiento de las políticas contra la inmigración irregular y el crimen organizado, una mayor cooperación en materia de seguridad con Estados Unidos y la promoción de políticas económicas favorables a la inversión estadounidense.
China: el factor constante en los cálculos de EE.UU.
Analistas consultados por Reuters consideran que la política estadounidense hacia América Latina no puede entenderse al margen de la creciente competencia estratégica con China.
Durante las dos últimas décadas, Pekín se ha convertido en el principal socio comercial de varias economías sudamericanas y ha incrementado significativamente sus inversiones en sectores como infraestructura, energía y minería, especialmente en recursos estratégicos como el litio, el cobre y las tierras raras.
Bloomberg señala que Washington identifica ahora a América Latina como uno de los principales escenarios de competencia geopolítica con China y busca recuperar influencia mediante el fortalecimiento de las relaciones económicas, el impulso a la inversión de empresas estadounidenses, la cooperación en materia energética y de cadenas de suministro, además del incremento de la colaboración en seguridad y defensa.
Seguridad e inmigración: prioridades principales
Según AFP, la lucha contra el crimen organizado y la migración irregular constituye uno de los principales puntos de coincidencia entre los nuevos gobiernos conservadores de la región.
La agencia explica que varios de estos gobiernos han adoptado políticas más estrictas frente a las pandillas y las organizaciones del narcotráfico, inspirándose parcialmente en algunas de las medidas implementadas por el presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
AFP añade que el crecimiento de la violencia vinculada a organizaciones criminales, unido al deterioro económico registrado en varios países latinoamericanos, ha favorecido el respaldo electoral a fuerzas conservadoras, mientras que numerosos gobiernos de izquierda afrontaron dificultades para sostener sus programas sociales en un contexto de menor crecimiento económico y caída de los precios de las materias primas respecto a años anteriores.
Brasil y Cuba: la prueba más importante
Para AFP, Brasil representa uno de los principales focos de atención para Washington de cara a las próximas elecciones presidenciales, cuyo resultado podría modificar nuevamente el equilibrio político en la mayor economía latinoamericana.
Al mismo tiempo, Cuba continúa fuera del círculo de aliados de Estados Unidos, pese a las reformas económicas impulsadas en los últimos años, debido a las persistentes diferencias políticas entre ambos países.
Diversos analistas consideran que los resultados electorales en Brasil, junto con la evolución política en Perú y otros países de la región, serán determinantes para establecer si la actual tendencia hacia gobiernos conservadores continúa consolidándose o si América Latina inicia un nuevo ciclo de alternancia política.
Transformaciones más allá de la política
Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indican que la desaceleración del crecimiento económico, el incremento de la deuda pública, la persistencia de la desigualdad social y el fortalecimiento del crimen organizado han influido de manera significativa en el comportamiento electoral de numerosos países de la región.
En conjunto, estos factores han contribuido a reconfigurar el panorama político latinoamericano en un contexto donde, según diversos análisis publicados por agencias internacionales, los cambios trascienden la alternancia entre gobiernos de derecha e izquierda y responden también a un proceso más amplio de realineamiento geopolítico impulsado por la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China.
En ese escenario, América Latina aparece cada vez más como un espacio estratégico para ambas potencias, no solo por su peso económico y sus recursos naturales, sino también por su creciente importancia en las dinámicas de seguridad, comercio e influencia global.
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