Damasco, 1 jun (SANA) La tensión entre Estados Unidos e Irán continúa marcada por una combinación de presión militar, enfrentamientos indirectos y negociaciones sin avances decisivos, en un escenario en el que Washington ha endurecido sus exigencias para un eventual acuerdo y Teherán mantiene su demanda de garantías y alivio de sanciones antes de asumir nuevos compromisos.
La situación, que mantiene en alerta a los mercados energéticos internacionales, refleja la dificultad de alcanzar un entendimiento que permita poner fin a la confrontación abierta tras meses de hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Trump: Irán quiere un acuerdo
El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que Irán está interesado en alcanzar un acuerdo y sostuvo que un eventual entendimiento beneficiaría tanto a Estados Unidos como a sus aliados.
En una publicación difundida a través de la plataforma Truth Social, Trump aseguró que las posibilidades de un acuerdo siguen abiertas pese a las discrepancias políticas internas en Estados Unidos y reiteró que cualquier pacto deberá impedir de forma explícita que Teherán obtenga armamento nuclear.
El mandatario rechazó además informaciones que apuntaban a una supuesta flexibilización de la posición estadounidense respecto al programa nuclear iraní y subrayó que este asunto sigue siendo uno de los ejes centrales de las negociaciones.
Ataques de represalia a pesar del alto el fuego
Mientras continúan los contactos diplomáticos, los enfrentamientos sobre el terreno evidencian la fragilidad del alto el fuego alcanzado en abril.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó de ataques contra instalaciones de radar y centros de mando vinculados a drones en el sur de Irán y en la isla de Qeshm, en una operación que Washington justificó como respuesta al derribo de un vehículo aéreo no tripulado estadounidense.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber atacado una base aérea utilizada para las operaciones estadounidenses y advirtió de que responderá con mayor contundencia ante cualquier nueva acción militar.
Diversos informes señalan que incidentes similares se han repetido en varias ocasiones desde la entrada en vigor de la tregua, alimentando el riesgo de una nueva escalada regional.
Una propuesta estadounidense más contundente
Según medios estadounidenses, entre ellos The New York Times, Axios y CBS, la Administración Trump presentó recientemente a Teherán una versión revisada de su propuesta negociadora con condiciones más estrictas.
Las nuevas exigencias giran en torno a tres cuestiones fundamentales: el futuro del programa nuclear iraní, la transferencia fuera del país de las reservas de uranio altamente enriquecido y las garantías sobre la navegación en el estrecho de Ormuz.
Fuentes citadas por esos medios sostienen que Washington busca compromisos concretos por parte de Irán antes de considerar cualquier alivio de sanciones o la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero.
El control y la seguridad del estrecho de Ormuz siguen siendo uno de los principales puntos de fricción, ya que Teherán insiste en defender su papel en la gestión de esta vía marítima estratégica, mientras Estados Unidos reclama garantías para la libre circulación del comercio internacional.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la batalla energética mundial
La importancia estratégica del estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los elementos clave de la actual disputa.
Funcionarios estadounidenses señalaron que fuerzas navales de ese país han contribuido a coordinar el tránsito de decenas de buques comerciales por esta ruta durante las últimas semanas, en medio de las tensiones derivadas del bloqueo estadounidense a puertos iraníes y de las restricciones impuestas por Teherán al tráfico marítimo.
Por esta vía circula una parte significativa de las exportaciones mundiales de petróleo y gas, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento tiene repercusiones inmediatas en los mercados internacionales.
Los mercados siguen de cerca las negociaciones
La incertidumbre generada por los acontecimientos militares y diplomáticos ha tenido reflejo en los mercados energéticos.
Los precios internacionales del petróleo registraron incrementos superiores al dos por ciento en los últimos días debido a las preocupaciones sobre posibles interrupciones del suministro a través del estrecho de Ormuz.
Economistas advierten además de que una prolongación de la crisis podría reactivar presiones inflacionarias a nivel global y afectar las perspectivas de crecimiento de numerosas economías dependientes de las importaciones energéticas.
Irán enfrenta una creciente presión económica
Paralelamente a la presión militar, Irán continúa afrontando dificultades económicas derivadas de las sanciones estadounidenses, las restricciones comerciales y la depreciación de su moneda nacional.
Fuentes occidentales sostienen que Washington pretende utilizar este contexto económico como herramienta de presión para obtener mayores concesiones en las negociaciones.
Sin embargo, las autoridades iraníes reiteran que no aceptarán ningún acuerdo que no contemple garantías concretas para la protección de sus intereses nacionales, así como el levantamiento efectivo de las sanciones.
En medio de los intercambios militares y de unas negociaciones que avanzan lentamente, el conflicto permanece atrapado entre la vía diplomática y el riesgo de una nueva escalada. El desenlace dependerá en gran medida de la capacidad de Washington y Teherán para superar sus diferencias sobre el programa nuclear iraní, el futuro del estrecho de Ormuz y el régimen de sanciones, cuestiones que siguen condicionando la estabilidad de Oriente Medio y la evolución de la economía mundial.
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