Londres, 23 may (SANA) Las relaciones comerciales entre el Reino Unido y la Unión Europea siguen marcadas por las discrepancias más de cinco años después del Brexit, en un contexto de intentos británicos por profundizar la cooperación económica y la reticencia de Bruselas a conceder un acceso privilegiado al mercado comunitario.
El Gobierno británico planteó recientemente la creación de un mercado único de bienes con la Unión Europea, una propuesta que buscaba facilitar el intercambio comercial y reforzar los vínculos económicos tras la salida de Londres del bloque en 2020. Sin embargo, la iniciativa fue rechazada por las instituciones europeas.
Propuesta británica y rechazo europeo
De acuerdo con información publicada por el diario The Guardian, el director de la Oficina del Gabinete para las relaciones con la Unión Europea, Michael Ellam, presentó la propuesta durante recientes reuniones en Bruselas con el objetivo de reactivar la integración comercial.
No obstante, fuentes europeas citadas por el medio indicaron que la Unión Europea rechazó el planteamiento, considerando opciones alternativas como una unión aduanera plena o una mayor integración a través del Espacio Económico Europeo.
Los funcionarios comunitarios argumentan que cualquier trato especial al Reino Unido podría generar presiones políticas internas dentro de la UE y debilitar la cohesión del mercado único.
Un diplomático europeo citado de forma anónima señaló que el principio rector del bloque es que “un Estado no miembro no puede recibir un trato mejor que un Estado miembro”.
Londres rechaza alternativas
El Gobierno británico, encabezado por el primer ministro Keir Starmer, ha descartado reincorporarse al mercado único, a la unión aduanera o al Espacio Económico Europeo, principalmente por la exigencia de libre circulación de personas.
Estas posiciones mantienen las llamadas “líneas rojas” del Ejecutivo británico, que busca preservar la soberanía regulatoria tras el Brexit.
El Reino Unido abandonó oficialmente la Unión Europea el 31 de enero de 2020 y completó su periodo de transición a finales de ese mismo año, cuando entró en vigor el actual marco de relaciones comerciales.
Debates sobre una mayor integración
A pesar de las diferencias, dentro del Gobierno británico existen voces que abogan por una mayor aproximación económica con Bruselas.
La ministra de Hacienda británica, Rachel Reeves, ha defendido la necesidad estratégica de fortalecer los vínculos comerciales con la Unión Europea para impulsar el crecimiento económico.
Según fuentes británicas, Bruselas se habría mostrado abierta a discutir un acceso limitado al mercado único en sectores concretos como alimentación, agricultura y energía, aunque sin avances sustanciales hasta el momento.
El Gobierno británico también explora acuerdos sectoriales específicos, especialmente en industrias como el acero y los vehículos eléctricos, en un intento por reducir fricciones comerciales sin renunciar a su marco regulatorio independiente.
Las negociaciones reflejan que, pese al Brexit, la relación económica entre ambas partes sigue siendo estrecha, pero marcada por límites políticos y divergencias estratégicas difíciles de superar.
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