Washington, 8 sep (SANA) El petróleo se consolida como uno de los frentes más sensibles de la confrontación entre Estados Unidos e Irán, mientras Washington traslada la presión desde las sanciones financieras y comerciales hacia los petroleros, puertos y rutas marítimas que sostienen las exportaciones de crudo de Teherán.
Los acontecimientos del 5 de septiembre marcaron una nueva fase de esa presión, cuando fuerzas estadounidenses atacaron tres petroleros iraníes, en momentos en que las exportaciones desde el puerto de Jask, concebido por Teherán para reducir su dependencia del estrecho de Ormuz, cayeron prácticamente a cero durante la primera semana del mes.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) afirmó que las embarcaciones formaban parte de la denominada “flota en la sombra” utilizada por Irán para sortear las sanciones y vinculó los ataques con el lanzamiento previo de misiles iraníes contra dos buques de guerra estadounidenses.
Según Washington, dos petroleros quedaron inutilizados: el Downy, alcanzado frente a la isla de Kharg, y el Stark 1, cerca de Jask. Un tercer buque, el Kilo, fue destruido en el golfo de Omán después de que su tripulación fuera evacuada.
Un día después, el presidente estadounidense, Donald Trump, publicó en su red Truth Social una imagen generada mediante inteligencia artificial que mostraba la terminal petrolera de Kharg bajo ataque, acompañada del mensaje “Adiós, Kharg”.
Kharg, corazón de las exportaciones
Situada en el norte del golfo Arábigo, la isla de Kharg constituye el principal centro de exportación de petróleo de Irán y concentra gran parte de la infraestructura necesaria para despachar crudo hacia los mercados internacionales.
Su capacidad de manejo se estima en alrededor de siete millones de barriles diarios, muy por encima del volumen que Irán exporta actualmente, lo que convierte a la terminal en una pieza estratégica del sistema energético nacional.
La importancia de Kharg va más allá de su capacidad operativa. Su funcionamiento resulta esencial para preservar una de las principales fuentes de ingresos en divisas de Teherán y mantener su presencia en el mercado petrolero internacional.
Jask pierde peso como alternativa a Ormuz
El puerto de Jask, situado en el golfo de Omán, fue desarrollado por Irán como una vía alternativa para exportar crudo sin necesidad de atravesar el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, datos de la firma de seguimiento marítimo Kpler reflejan una fuerte reducción de los cargamentos desde esa terminal durante los últimos meses.
Las exportaciones habrían descendido desde unos 129 mil barriles diarios en marzo hasta 63 mil en abril y 54 mil en mayo. Tras recuperarse a 91 mil barriles diarios en junio, bajaron a 76 mil en julio y 33 mil en agosto, antes de prácticamente detenerse en septiembre.
Jask tampoco puede sustituir a Kharg en términos de capacidad. Aunque su diseño permitiría manejar alrededor de un millón de barriles diarios, la capacidad efectiva está condicionada por el oleoducto que abastece la terminal y se situaría en torno a 500 mil barriles diarios, según estimaciones citadas por Kpler y Bloomberg.
La “flota paralela” bajo presión
Durante años de sanciones, Irán construyó una extensa red de petroleros, empresas e intermediarios para mantener sus exportaciones, principalmente mediante cambios de bandera y propiedad, compañías registradas en terceros países y transferencias de crudo de buque a buque en alta mar.
Datos del transporte marítimo indican que cuatro petroleros incluidos en agosto en las listas de sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense transportaron más de 6,6 millones de barriles de petróleo iraní hacia puertos chinos.
Kpler también detectó operaciones de transferencia de cargamentos entre buques antes de su llegada a destino, una práctica utilizada para dificultar el seguimiento del origen del crudo.
Los ataques directos contra petroleros, sin embargo, añaden una nueva dimensión al problema para Teherán.
Sustituir una embarcación sancionada mediante cambios de bandera o propiedad resulta relativamente sencillo en comparación con reemplazar un petrolero destruido o inutilizado, pues ello requiere nuevas rutas, seguros, financiación y compradores dispuestos a asumir mayores riesgos.
Caen los cargamentos de crudo
Especialistas en energía y transporte marítimo citados por The Independent Arabia estimaron que los cargamentos iraníes disminuyeron desde alrededor de dos millones de barriles diarios en marzo hasta entre 220 mil y 255 mil barriles diarios en agosto.
La caída reflejaría las crecientes dificultades operativas que enfrenta la red de exportación iraní debido a los ataques, las restricciones financieras y el endurecimiento de las medidas estadounidenses.
Washington mantiene paralelamente su campaña de presión económica contra Teherán, dirigida contra entidades, individuos, embarcaciones, redes financieras y empresas vinculadas con los sectores petrolero y marítimo iraníes.
Alrededor de 60 entidades, personas y buques fueron objeto de nuevas medidas en el marco de esa estrategia, que busca dificultar tanto la producción y comercialización de crudo como el acceso de Irán a los ingresos generados por sus ventas.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que Washington continuará intensificando la presión económica hasta que Teherán esté dispuesto a alcanzar un acuerdo.
Con Jask prácticamente fuera del circuito exportador y crecientes amenazas sobre los petroleros y las rutas marítimas, el margen de maniobra iraní para mantener sus ventas de crudo se reduce.
De esta manera, la confrontación energética deja de limitarse a sanciones bancarias y comerciales y se extiende cada vez más hacia la infraestructura física que permite a Irán colocar su petróleo en los mercados: terminales, oleoductos, petroleros y corredores marítimos.