Capitales, 12 ago (SANA) Las negociaciones para reducir la tensión en Oriente Medio y restablecer plenamente la navegación por el estrecho de Ormuz continúan sin avances decisivos, mientras persisten las diferencias entre Irán y Estados Unidos y aumentan los incidentes de seguridad en rutas marítimas estratégicas.
Washington y Omán mantienen esfuerzos diplomáticos para acercar posiciones, pero Teherán vincula la normalización del tráfico en Ormuz con cuestiones políticas y económicas más amplias, entre ellas el levantamiento de sanciones estadounidenses, compensaciones por los recientes conflictos y la liberación de activos iraníes congelados.
Negociaciones estancadas
Un análisis de la cadena estadounidense CNBC señaló este martes que las posibilidades de alcanzar un acuerdo entre Washington y Teherán disminuyeron durante los últimos días debido a la distancia existente entre las exigencias de ambas partes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las conversaciones continúan, aunque sugirió que su Administración podría priorizar un incremento de la presión económica sobre Irán en lugar de nuevas acciones militares a corto plazo.
Trump acusó además a Teherán de prolongar las negociaciones y de modificar posteriormente posiciones previamente aceptadas, unas afirmaciones rechazadas habitualmente por las autoridades iraníes, que atribuyen el bloqueo a las demandas y sanciones de Washington.
Las discrepancias mantienen abierto un escenario en el que ambas partes combinan mensajes favorables al diálogo con advertencias y medidas de presión.
Ormuz, centro de la disputa
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales focos de tensión debido a su importancia para el transporte internacional de hidrocarburos.
Irán condiciona la reapertura plena de la vía marítima a determinadas garantías y acuerdos, mientras Estados Unidos y sus aliados reclaman condiciones que permitan restablecer la navegación comercial con seguridad.
La Dirección de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) informó el pasado sábado de un ataque contra un buque que navegaba a unas 18 millas náuticas al este de Khasab, en Omán.
Ese incidente se produjo después de otros ataques registrados durante las últimas semanas contra petroleros y buques mercantes en la región.
La Organización Marítima Internacional también ha informado de episodios con drones contra embarcaciones comerciales cerca de Omán, mientras fuerzas estadounidenses atribuyeron a Irán el lanzamiento de misiles contra buques mercantes en julio.
La tensión se extiende al mar Rojo
Las dificultades para garantizar la seguridad marítima ya no se limitan al estrecho de Ormuz, pues también persisten los ataques en el mar Rojo y el golfo de Adén.
Los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, intensificaron sus operaciones en esas aguas durante las últimas semanas, aumentando la preocupación por la seguridad de importantes corredores del comercio internacional.
Algunos analistas vinculan esta escalada con las tensiones entre Teherán y Washington y consideran que la actividad de los grupos aliados de Irán forma parte del contexto más amplio de presión regional.
La combinación de negociaciones estancadas, incidentes contra embarcaciones y desacuerdos sobre las condiciones para garantizar la navegación mantiene así elevada la incertidumbre sobre una salida política al conflicto y la recuperación de la estabilidad en las principales rutas marítimas de Oriente Medio.
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