Capitales, 19 mar (SANA) Los ataques contra instalaciones energéticas en varios países árabes del Golfo, en el contexto del conflicto entre Irán, por un lado, y Estados Unidos e Israel, por el otro, han incrementado el riesgo de una crisis energética mundial con potenciales repercusiones económicas a gran escala.
La escalada, que ha alcanzado a Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Kuwait, genera preocupación por posibles interrupciones en el suministro de petróleo y gas, recursos esenciales para la economía global.
Qatar: Ras Laffan, epicentro de la tormenta
En Qatar, la Ciudad Industrial de Ras Laffan, considerada el mayor centro mundial de producción y exportación de gas natural licuado, fue blanco de ataques que provocaron daños en instalaciones clave.
La empresa Qatar Energy informó que los incendios fueron controlados sin víctimas, aunque reconoció afectaciones significativas en la infraestructura.
Doha reaccionó con medidas diplomáticas, entre ellas la expulsión de agregados militares y de seguridad iraníes, al calificar el hecho como una violación de su soberanía y una amenaza para la seguridad energética internacional.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Majid Al-Ansari, advirtió que atacar instalaciones energéticas constituye un paso peligroso e irresponsable, con riesgos para la población, el medio ambiente y la estabilidad global.
Trump amenaza con una respuesta «sin precedentes»
La respuesta estadounidense fue inmediata. El presidente Donald Trump advirtió que, si Irán ataca nuevamente a países de la región, Washington podría responder con acciones de gran magnitud contra infraestructuras energéticas iraníes.
Los ataques se extienden a otros estados del Golfo
En Emiratos Árabes Unidos, drones impactaron instalaciones en Habshan y el yacimiento de Bab, aunque fueron interceptados por las defensas aéreas sin causar víctimas, mientras algunas operaciones fueron suspendidas temporalmente.
Arabia Saudita reportó la interceptación de misiles balísticos y drones dirigidos a Riad, la Provincia Oriental, el puerto de Yanbu y la refinería SAMREF.
En Kuwait, ataques con drones provocaron incendios limitados en las refinerías de Mina Abdullah y Mina Al-Ahmadi, que fueron controlados sin reportes de heridos.
Mercados globales en crisis
La tensión también sacudió los mercados energéticos. El precio del gas en Europa subió un 35 por ciento, con el contrato TTF alcanzando los 74 euros, mientras el crudo Brent aumentó un 10 por ciento hasta los 119,13 dólares por barril y el West Texas Intermediate se situó en 98,81 dólares.
Analistas advierten que una escalada sostenida podría llevar los precios a niveles históricos, presionando la inflación global y afectando el crecimiento económico.
A ello se suma la preocupación por el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, ante amenazas de interrupción del tránsito marítimo.
En este escenario, Naciones Unidas y la Unión Europea expresaron su inquietud por los ataques y llamaron a respetar el derecho internacional y proteger infraestructuras críticas.
Observadores coinciden en que la evolución del conflicto podría definir el rumbo de la seguridad energética global, en un momento en que las tensiones geopolíticas y los intereses económicos convergen con especial intensidad.
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