Alepo, 15 ago (SANA) Sobre una mesa de madera, las piezas de cuero se mezclan con tijeras, cúteres, herramientas de corte, moldes y pequeños utensilios de trabajo. Hay retales de diferentes tamaños y tonos, algunos ya recortados y otros todavía esperando convertirse en una bolsa, un cuaderno o una pieza decorativa. Frente a la mesa, dos mujeres trabajan juntas: una se concentra en dar forma al cuero mientras la otra revisa una de las piezas.
Es el pequeño taller de Yamama al-Turkmani, una artesana de Alepo especializada en el trabajo del cuero natural y en una técnica conocida como pirograbado sobre cuero, que consiste en utilizar calor para dibujar y decorar su superficie.
Al-Turkmani fabrica bolsos para mujeres, cuadros conmemorativos y regalos, pero también restaura piezas antiguas de cuero. Una cartera, un objeto decorativo o cualquier otra pieza deteriorada puede ser reparada y recuperada mediante el trabajo artesanal.
Para ella, el cuero ha ocupado durante demasiado tiempo un lugar secundario dentro de las artes tradicionales de Siria. El pirograbado sobre madera y cobre está mucho más extendido, mientras que el cuero ha recibido menos atención.
«A través de mis estudios sentí que el cuero estaba muy olvidado dentro de las artes que tenemos, aunque también forma parte de nuestro patrimonio. Aquí se ha trabajado mucho el pirograbado sobre madera y cobre, pero el cuero estaba bastante olvidado. Por eso quise desarrollarlo y añadirle cosas nuevas», explica.

Su trabajo ha encontrado especialmente buena acogida entre los sirios que viven fuera del país y regresan a Alepo. Muchos buscan llevarse consigo un objeto que les recuerde a la ciudad. Los diseños relacionados con las antiguas calles y barrios de Alepo, su famosa ciudadela y otros símbolos de la ciudad son algunos de los más demandados.
Para Al-Turkmani, esa conexión con la memoria de la ciudad es una parte esencial de su trabajo. Pero conservar una tradición no significa necesariamente repetirla tal como fue.
Su hija ha comenzado a trabajar con ella y ha introducido una mirada más cercana a los jóvenes. «Mi hija vino y añadió el espíritu de los jóvenes a las piezas», cuenta.
La transformación comenzó incluso dentro de la propia familia. Su madre ya elaboraba objetos tradicionales y Al-Turkmani empezó a proponer nuevas formas de utilizar el cuero: bolsos, cuadernos para dibujar y otros productos pensados para las nuevas generaciones.

El resultado es una mezcla entre memoria y uso cotidiano: una artesanía que conserva motivos vinculados a Alepo, pero que intenta escapar de la vitrina y convertirse en algo que los jóvenes puedan utilizar y reconocer como propio.
Para Al-Turkmani, el objetivo no es solo mantener viva una técnica. También es demostrar que un material que durante años quedó en segundo plano dentro de las artes tradicionales puede encontrar una nueva forma de contar la historia de una ciudad.
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