Tartus, 20 may (SANA) La isla siria de Arwad, situada frente a las costas de Tartus, mantiene viva una de las profesiones marítimas más antiguas del mundo: la construcción tradicional de barcos de madera, un legado heredado de la civilización fenicia hace más de 2.500 años.
En los talleres dispersos a lo largo de la isla todavía resuenan los martillos sobre la madera y persiste el aroma característico de los astilleros artesanales, donde generaciones de familias continúan preservando técnicas manuales transmitidas de padres a hijos.

Tras años de declive provocados por la guerra y las dificultades económicas, este oficio experimenta hoy una recuperación gradual que devuelve las esperanzas a los artesanos y habitantes de la costa siria.
Renace una industria histórica
La construcción naval tradicional en Siria se concentra principalmente en Arwad y en el puerto pesquero y turístico de Latakia, en el oeste del país, donde numerosas familias mantienen viva esta actividad considerada parte esencial de la identidad económica y cultural de la región.
Durante décadas, los talleres sirios fabricaron y exportaron barcos de carga y yates de madera hacia países árabes y extranjeros, entre ellos Arabia Saudita, Egipto, Türkiye y Chipre, gracias a la calidad de las embarcaciones y a sus precios competitivos.
El proceso de fabricación comienza con la instalación de la quilla, considerada la columna vertebral del barco, seguida por el ensamblaje de las costillas de madera mediante materiales resistentes como eucalipto, morera y pino.

Posteriormente, las embarcaciones reciben pintura y acabados finales, aunque las nuevas exigencias del mercado impulsaron la incorporación de hierro y fibra de vidrio en algunos diseños.
Artesanos preservan la tradición
Khaled Bahlawan, constructor naval de Arwad con 25 años de experiencia, afirmó en declaraciones a SANA que heredó el oficio de su padre y espera transmitirlo a sus hijos.
“Forma parte de la historia y de la identidad de la isla”, expresó el artesano, quien recordó las dificultades enfrentadas durante años para conseguir madera, motores y equipos, además de las restricciones relacionadas con el trabajo y las exportaciones.
Según explicó, las condiciones comenzaron a mejorar recientemente gracias a mayores facilidades otorgadas por las autoridades competentes.
Por su parte, Mohammed Bahlawan señaló que la introducción de maquinaria moderna permitió acelerar determinadas etapas de producción, aunque precisó que la construcción de una embarcación todavía requiere entre dos y seis meses, dependiendo del tamaño y el equipamiento.
Fuente de empleo y patrimonio cultural
Los constructores navales destacan que esta actividad no solo genera empleo para carpinteros, sino también para trabajadores vinculados a la herrería, pintura, confección y mantenimiento de motores, lo que convierte al sector en una fuente de sustento para decenas de familias de la isla.

Sin embargo, el oficio continúa enfrentando importantes desafíos, entre ellos la disminución de la demanda de barcos tradicionales de madera frente a embarcaciones fabricadas con materiales modernos, además del incremento de los precios de las materias primas y la escasez de algunos suministros.
Un legado ligado a la historia de Siria
Las familias Bahlawan y Harishiya figuran entre las más reconocidas por preservar este patrimonio marítimo sirio y continuar desarrollando la fabricación de barcos y yates tradicionales que dieron notoriedad histórica a Arwad.
Los artesanos consideran que salvar esta profesión requiere apoyo real a las industrias vinculadas al patrimonio marítimo, además de fomentar las exportaciones y el turismo costero, con el propósito de garantizar la continuidad de uno de los oficios más antiguos relacionados con la historia de Siria y su vínculo con el mar desde la civilización fenicia.
ed/fm





