Damasco, 18 ene (SANA) Los kurdos constituyen uno de los componentes sociales y culturales más importantes de la sociedad siria y el segundo grupo étnico más numeroso del país después de los árabes. A lo largo de la historia, han participado activamente en la vida nacional, económica y cultural, formando parte del mosaico humano que ha caracterizado a Siria como un espacio de diversidad y convivencia.
Aunque no existen estadísticas oficiales precisas, la mayoría de las estimaciones sitúan el número de kurdos en Siria en los alrededores de dos millones de personas, concentradas principalmente en el norte y noreste del país, así como en determinados barrios de grandes ciudades como Damasco y Alepo.
Raíces históricas profundas
La presencia kurda en Siria se remonta a siglos atrás. Desde la Edad Media, los kurdos se asentaron en distintas regiones del país, especialmente durante los períodos ayubí, mameluco y otomano, cuando desempeñaron funciones militares, administrativas y sociales relevantes.
Entre las figuras históricas kurdas más destacadas sobresale Saladino (Salah al-Din al-Ayyubi), cuyo nombre está estrechamente ligado a la defensa del Levante y a la unidad de la región frente a las cruzadas. Su legado sigue ocupando un lugar central en la memoria histórica siria y regional.

Distribución geográfica
La presencia kurda se concentra principalmente en el norte y noreste de Siria, en particular en las gobernaciones de:
– Hasakeh, con ciudades y localidades como Qamishli, Amuda, Derbasiya y Malikiyah
– Alepo, especialmente en la región de Afrin y en barrios urbanos como Sheikh Maqsoud
– Raqa, en zonas del norte de la gobernación
Además, existen comunidades kurdas en Damasco, sobre todo en el barrio de Ruken al-Din, así como en otras ciudades del país. En estas regiones, los kurdos conviven históricamente con comunidades árabes, siríacas, asirias y otras, lo que ha dado lugar a una integración social y cultural sostenida.

Lengua y diversidad cultural
Los kurdos en Siria hablan la lengua kurda en varios dialectos, siendo el kurmanji el más extendido. Al mismo tiempo, el árabe es utilizado de forma generalizada como lengua oficial del Estado, de la educación y de la vida pública. Este bilingüismo ha facilitado la interacción cultural y social entre los kurdos y otros sectores de la sociedad siria, reforzando los vínculos nacionales.
Integración en la sociedad siria
Históricamente, los kurdos han estado profundamente integrados en la sociedad siria. Han participado en las instituciones estatales, en la vida política y económica, y han contribuido en ámbitos como la agricultura, el comercio, el ejército, la educación y la cultura.
Pese a los desafíos que enfrentaron en determinados períodos, la identidad nacional siria ha permanecido como un factor de cohesión para la mayoría de los kurdos del país. Incluso los kurdos ha tenido una participación activa en la Revolución Siria desde el año 2011.
Vestimenta tradicional
La vestimenta tradicional kurda es una expresión visible de su identidad cultural. Se caracteriza por colores vivos y bordados elaborados.
Los hombres suelen vestir el atuendo conocido como “shal y shabak”, mientras que las mujeres usan vestidos largos bordados, acompañados de joyas tradicionales. Este atuendo sigue presente en bodas, celebraciones sociales y festividades nacionales y culturales.
Nawroz: símbolo de renovación y esperanza
La festividad de Nawroz (Nowruz), que significa “nuevo día”, marca el Año Nuevo kurdo y coincide con el equinoccio de primavera, el 21 de marzo. Es una celebración compartida por varios pueblos de la región y se conmemora en países como Iraq, Türkiye, Irán, Afganistán y Azerbaiyán, entre otros.

En Siria, los kurdos celebran Nawroz en diversas regiones, especialmente en Hasakeh, Raqa, Alepo y Damasco. Antorchas, danzas folklóricas, canciones tradicionales y reuniones familiares marcan la festividad.
Decreto presidencial: marco legal y constitucional
En un paso de gran relevancia, el presidente sirio Ahmad al-Shara promulgó un decreto que reconoce a los ciudadanos kurdos como parte esencial del pueblo sirio, subrayando que su identidad cultural y lingüística forma parte inseparable de la identidad nacional.
El decreto establece la protección estatal de la diversidad cultural y lingüística, garantiza el derecho de los kurdos a preservar su patrimonio y permite la promoción de su lengua materna dentro del marco de la soberanía nacional. Entre sus disposiciones más destacadas figura el reconocimiento oficial del idioma kurdo como lengua nacional, lo que posibilita su enseñanza en escuelas públicas y privadas en zonas con significativa población kurda.

Asimismo, el decreto deroga las disposiciones derivadas del censo de 1962 en la provincia de Hasakeh y concede la nacionalidad siria a los kurdos anteriormente considerados “no inscritos”.
También reconoce oficialmente la festividad de Nawroz, el 21 de marzo, como día festivo nacional, símbolo de fraternidad y renovación.
Conclusión
En definitiva, los kurdos constituyen un componente activo y arraigado del tejido social sirio. Su historia, cultura y presencia social forman parte integral de la identidad diversa de Siria, construida sobre la base de siglos de convivencia, intercambio y destino compartido.
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