Damasco, 19 ene (SANA) En una nueva muestra de su brutalidad sistemática, la agrupación FDS y la organización terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ejecutaron a prisioneros y detenidos en la ciudad de Tabqa, ubicada en la provincia siria de Raqa, antes de retirarse de la zona. Este crimen de guerra se inscribe en un patrón prolongado de violencia contra civiles inocentes, documentado a lo largo de más de una década.
Según informes oficiales del Ministerio del Interior sirio, los cuerpos de las víctimas fueron hallados con signos evidentes de tortura y fusilamiento sumario, confirmando una vez más la naturaleza criminal de estas estructuras armadas, que operan al margen del derecho internacional y del orden jurídico nacional.
Crimen de lesa humanidad.
El gobierno de la República Árabe Siria calificó el suceso como un “crimen de lesa humanidad” y reiteró su condena enérgica ante la comunidad internacional. En un comunicado, Damasco subrayó que tales actos constituyen flagrantes violaciones a los Convenios de Ginebra y al derecho humanitario internacional, y exigió justicia plena para las víctimas y sus familias.
“Estas ejecuciones no son hechos aislados, sino parte de una estrategia deliberada de terror y control social empleada por el PKK y sus filiales en Siria”, señaló el comunicado, que también instó a organismos internacionales como la ONU y la Corte Penal Internacional a investigar estos crímenes sin demora.
Vínculo orgánico entre FDS y PKK.
Los datos militares y políticos reflejan que la relación entre la FDS y el PKK trasciende la mera cooperación táctica, pues se trata de una estructura orgánica, con liderazgo compartido, doctrina ideológica común y cadena de mando integrada.
Este vínculo explica, según analistas locales, la uniformidad en los métodos represivos utilizados en zonas bajo su control, desde Hasaka hasta Deir Ezzor, pasando por Raqa y barrios estratégicos de Alepo como Sheikh Maqsoud y Ashrafieh. La escalada reciente de crímenes —incluyendo desapariciones forzadas, reclutamiento forzoso y saqueos— refleja, según expertos, una crisis de legitimidad creciente dentro de estas milicias, que ven erosionarse su influencia ante el avance del Estado sirio y el rechazo popular creciente.
La verdadera protección de los kurdos
En una entrevista televisiva, el presidente sirio Ahmad Al-Shara reafirmó que la seguridad y los derechos de los kurdos —componente esencial del mosaico nacional sirio— no pueden garantizarse mediante la presencia de grupos armados transnacionales ni mediante la militarización de ciudades y pueblos.
“La protección de todos los ciudadanos, incluidos nuestros hermanos kurdos, solo es posible dentro del marco del Estado sirio unitario, soberano e inclusivo”, afirmó Al-Shara.
El mandatario recordó que, durante los años más críticos de la Revolución siria, la FDS no combatió al depuesto régimen, sino que mantuvo canales de comunicación directos con sus aparatos de seguridad, incluso celebrando reuniones en Damasco. “Mientras los revolucionarios luchaban por la libertad, ellos negociaban con los opresores”, dijo.
Soberanía nacional: línea roja
El Estado sirio reiteró que la unidad territorial y la soberanía nacional constituyen líneas rojas intransables. Cualquier intento de legitimar política o militarmente a organizaciones responsables de crímenes de guerra será rechazado sin ambigüedades. Por lo tanto “los derechos de las víctimas no prescriben, y la justicia será el único criterio para juzgar el pasado y el presente”.
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