Kiev/Moscú, 31 may (SANA) En un contexto de creciente confrontación entre Rusia y Ucrania, la seguridad de la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa, vuelve a situarse en el centro de la preocupación internacional tras denuncias cruzadas sobre nuevos ataques en la zona y advertencias de organismos internacionales.
Las hostilidades entre Moscú y Kiev continúan intensificándose sin perspectivas inmediatas de alto el fuego, mientras infraestructuras energéticas y críticas se mantienen como objetivos recurrentes en el conflicto.
Zaporiyia en el punto de mira
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó en un comunicado difundido por la Agencia France-Presse que un dron impactó contra el edificio de turbinas de la central nuclear de Zaporiyia, provocando daños visibles en una de sus estructuras.
Según el organismo, su equipo en el terreno observó un agujero en una escotilla metálica, así como restos de escombros y fibras ópticas, además de marcas de quemaduras compatibles con un impacto directo. El edificio afectado se encuentra próximo al reactor número seis.
El OIEA señaló además que sus inspectores tuvieron que refugiarse temporalmente durante la inspección debido a la presencia de drones y disparos en la zona. No obstante, precisó que los niveles de radiación se mantuvieron dentro de los parámetros normales.
Moscú: el ataque fue deliberado
La corporación estatal rusa de energía nuclear Rosatom atribuyó el ataque a Ucrania y afirmó que el dron habría sido guiado mediante fibra óptica, lo que descartaría, según su versión, un incidente accidental.
El director general de Rosatom, Alexéi Likhachev, calificó el hecho como una “escalada extremadamente peligrosa” y advirtió de posibles consecuencias que podrían trascender el ámbito regional del conflicto.
Posteriormente, autoridades rusas denunciaron un nuevo ataque contra el centro de transporte de la planta, que habría provocado la destrucción de varios autobuses destinados al traslado de personal.
Kiev: las acusaciones de Moscú son engañosas
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania rechazó las acusaciones rusas, calificándolas de “infundadas” y “contradictorias”. Kiev sostiene que no atacaría una instalación nuclear situada en territorio ucraniano y acusa a Moscú de difundir desinformación como parte de su estrategia informativa.
Ucrania ataca en profundidad territorio ruso y Moscú responde
En paralelo, medios internacionales reportaron nuevos ataques ucranianos con drones contra infraestructuras energéticas en territorio ruso.
Entre los objetivos alcanzados figura una estación de bombeo vinculada a un oleoducto que transporta crudo desde Siberia hacia el oeste de Rusia y Bielorrusia, así como un depósito de combustible en la región de Rostov.
Autoridades rusas confirmaron incendios en ambos puntos y declararon el estado de emergencia en Rostov tras la expansión del fuego a una superficie de miles de metros cuadrados.
En respuesta, Rusia llevó a cabo un ataque con drones contra una instalación logística de la empresa postal Nova Poshta en la ciudad ucraniana de Dnipró, que resultó completamente incendiada, sin que se reportaran víctimas.
Zelenski pide apoyo y Grossi alerta sobre riesgos
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pidió mayor apoyo internacional y el fortalecimiento de los sistemas de defensa aérea, al tiempo que insistió en la necesidad de suministros adicionales para sistemas Patriot, según fuentes citadas por medios internacionales.
Por su parte, el director general del OIEA, Rafael Grossi, reiteró que cualquier ataque contra instalaciones nucleares es “totalmente inaceptable” y advirtió de riesgos graves que podrían tener consecuencias más allá del conflicto armado.
En medio de la escalada de ataques y acusaciones cruzadas, la comunidad internacional mantiene sus llamamientos a la contención, mientras crece la preocupación por la seguridad de la infraestructura nuclear en Ucrania y el riesgo de una catástrofe de alcance regional.
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