Damasco, 21 may (SANA) En las últimas 24 horas, las redes sociales y los principales medios de comunicación internacionales se han visto inundados por vídeos difundidos por el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir. En ellos aparecen activistas internacionales detenidos tras la interceptación de una flotilla con destino a Gaza para romper el bloqueo.
Los detenidos figuran arrodillados, con las manos atadas y obligados a permanecer en filas dentro del puerto israelí de Ashdod. Las escenas han generado una amplia ola de condena política y humanitaria.
Las imágenes fueron grabadas tras la interceptación de la flotilla en aguas internacionales cerca de Chipre y muestran a decenas de activistas sometidos a lo que gobiernos y organizaciones humanitarias han calificado como tratos humillantes.
Entre los detenidos figuran ciudadanos de España, Italia, Francia, Bélgica, Turquía, Corea del Sur y otros países.
Según organizadores y medios internacionales, la flotilla estaba compuesta por unas 50 embarcaciones con más de 400 activistas de alrededor de 40 países, que intentaban romper el bloqueo impuesto sobre la Franja de Gaza para entregar ayuda humanitaria.
Ben-Gvir difundió los vídeos en la red social X, acompañados del mensaje: “Así es como recibimos a los partidarios del terrorismo”, lo que provocó reacciones inmediatas tanto en el exterior como dentro del propio Gobierno israelí.
En las grabaciones se observa a los detenidos obligados a permanecer de rodillas con las manos atadas, bajo vigilancia de fuerzas de seguridad armadas en un recinto portuario, mientras el propio ministro recorre la zona.
La difusión de estas imágenes generó críticas internas en Israel. El ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, reprochó a Ben-Gvir haber “causado daño al país”.
El primer ministro Benjamin Netanyahu defendió la interceptación de la flotilla, aunque consideró que el trato mostrado en los vídeos “no está en línea con los valores y normas del Estado de Israel”, y ordenó la deportación inmediata de los activistas.
La reacción internacional fue amplia y rápida. España calificó las imágenes de “inaceptables” y exigió la liberación inmediata de sus ciudadanos que son 44, mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que impulsará sanciones europeas contra el ministro Ben-Gvir.
Italia también convocó al embajador israelí y exigió disculpas formales, al igual que Francia, Bélgica, Países Bajos y otros países europeos que reclamaron explicaciones diplomáticas.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, describió el trato como “monstruoso, inhumano y vergonzoso”, mientras la Comisión Europea subrayó que los activistas “no son delincuentes condenados”, sino participantes en una misión humanitaria.
Desde Turquía hasta Canadá y Corea del Sur, varios gobiernos denunciaron la legalidad y proporcionalidad de las detenciones, mientras organizaciones de derechos humanos calificaron la operación de “abusiva” y contraria al derecho internacional.
La organización israelí Adalah denunció lo que describió como una “política criminal de abuso y humillación” contra los activistas, y exigió su liberación inmediata, además de asistencia legal en el puerto de Ashdod.
Se prevé que los detenidos sean trasladados a la prisión de Ketziot, en el desierto del Néguev, donde se iniciarían los procedimientos de deportación.
La flotilla había partido desde el sur de Turquía con el objetivo de llevar ayuda humanitaria a Gaza, en un contexto en el que organismos internacionales advierten sobre una grave escasez de suministros esenciales en el enclave palestino.
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