Capitales, 16 may (SANA) El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha alterado el panorama de la navegación marítima internacional, debido a que las crecientes tensiones de seguridad en el Estrecho de Ormuz obligaron a numerosas navieras a desviar sus buques hacia rutas alternativas alrededor del continente africano. Esta situación ha favorecido el resurgimiento de la piratería somalí en una de las zonas marítimas más inestables del planeta.
La interrupción parcial del tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita cerca del 20 por ciento de las exportaciones mundiales de petróleo, gas y materias primas esenciales, llevó a muchas embarcaciones comerciales a optar por trayectos más largos frente a las costas de Somalia. Ello ha brindado a las redes piratas la oportunidad de reorganizarse tras varios años de relativo declive.
Según la organización UK Maritime Trade Operations (UKMTO), los piratas somalíes mantienen actualmente retenidos al menos tres buques, entre ellos dos petroleros y un carguero, capturados en las últimas semanas en áreas cercanas a las costas de Somalia y Yemen.
La entidad confirmó que el nivel de amenaza marítima continúa siendo elevado en la cuenca somalí y advirtió a las compañías navieras sobre el incremento de los riesgos ante el creciente flujo de embarcaciones comerciales en la región.
Somalia vivió el auge de la piratería marítima durante la primera década de este siglo, favorecida por la ausencia de una autoridad central fuerte desde comienzos de la década de 1990. El secuestro de barcos y las exigencias de rescates se convirtieron entonces en una actividad altamente lucrativa que ocasionó pérdidas de miles de millones de dólares a la economía mundial.
La guerra en Oriente Medio y los cambios en las rutas de navegación
Analistas consideran que la escalada militar en Oriente Medio contribuyó de manera directa al resurgimiento de la piratería. Las fuerzas navales internacionales se han visto obligadas a redesplegar parte de sus efectivos para garantizar la seguridad de la navegación en el Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz, reduciendo así la presión militar sobre zonas del oeste del Océano Índico.
El profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Aberdeen, en Escocia, Manu Liconzi, declaró a CNN que la guerra en Oriente Medio ha generado un vacío de seguridad en aguas africanas, debido a que varios países redirigieron sus fuerzas navales hacia el Golfo Pérsico.
Añadió que este redespliegue ha creado nuevas oportunidades para que las redes de piratería reactiven sus operaciones.
Advertencias sobre nuevas alianzas
Por su parte, el diputado somalí Mohamed Dini afirmó que el aumento de la piratería responde a una combinación de crisis geopolíticas y fragilidad interna en Somalia, y explicó que las tensiones actuales en Oriente Medio facilitaron la reorganización de estos grupos.
Dini alertó además sobre indicios de coordinación o posibles alianzas entre algunas redes de piratería y el grupo hutí en Yemen, en medio del incremento de ataques marítimos en el Mar Rojo.
La fuerza naval de la Unión Europea, Operación Atalanta, informó igualmente sobre la existencia de tres grupos piratas activos en el norte de Somalia, integrados por elementos navales y terrestres encargados del apoyo logístico y operativo.
Preocupación internacional y medidas de seguridad
Pese al incremento de las amenazas, las fuerzas navales europeas aseguraron que las operaciones antipiratería continúan desarrollándose en coordinación con socios internacionales y autoridades somalíes, y subrayaron que la actual situación no ha interrumpido sus misiones en la región.
Informes internacionales advierten que la prolongación de la guerra en Oriente Medio y el mantenimiento de las tensiones regionales podrían ampliar el margen de acción de los piratas, poniendo en riesgo las rutas comerciales y energéticas mundiales y reactivando una de las crisis marítimas más peligrosas registradas en las últimas dos décadas.
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