Jerusalén ocupada, 15 may (SANA) La Franja de Gaza conmemora este año el 78 aniversario de la Nakba palestina en medio de una situación marcada por la destrucción masiva, el desplazamiento forzado y una profunda crisis humanitaria derivada de la ofensiva israelí iniciada en octubre de 2023.
Para cientos de miles de palestinos, la Nakba, que recuerda el éxodo y expulsión de la población palestina tras la creación del Estado de Israel en 1948, ha dejado de ser únicamente un episodio histórico transmitido entre generaciones y se ha convertido nuevamente en una realidad cotidiana.
Las continuas órdenes de evacuación y los bombardeos han obligado a gran parte de la población gazatí a desplazarse repetidamente dentro del enclave, mientras amplias zonas residenciales han quedado reducidas a escombros.
Descenso demográfico y desplazamiento masivo
Según datos de la Oficina Central Palestina de Estadísticas, la población de Gaza se redujo en aproximadamente 254.000 personas desde el inicio de la guerra, una caída del 10,6 % respecto a las estimaciones previas al conflicto. La población actual se sitúa en torno a los 2,13 millones de habitantes.
La institución calificó este fenómeno como una “grave hemorragia demográfica”, atribuida a las muertes, el desplazamiento forzado y el deterioro extremo de las condiciones de vida.
Las cifras oficiales señalan además que cerca de dos millones de personas permanecen desplazadas dentro de la Franja, muchas de ellas alojadas en campamentos improvisados o refugios superpoblados, con acceso limitado a agua potable, alimentos, electricidad y servicios sanitarios.
Colapso de los servicios básicos
La guerra ha provocado además el deterioro generalizado de la infraestructura civil y de los servicios esenciales en el enclave palestino.
De acuerdo con las autoridades gazatíes, 38 hospitales y 96 centros de salud dejaron de funcionar a causa de los bombardeos y la falta de suministros.
En el sector educativo, al menos 165 escuelas, universidades e instituciones educativas fueron destruidas completamente, mientras que otras 392 sufrieron daños parciales. Muchos de los centros que continúan en pie funcionan actualmente como refugios para desplazados.
Las autoridades locales estiman que más de 785.000 estudiantes han quedado sin acceso regular a la educación desde el inicio de la ofensiva.
En cuanto a la vivienda, unas 268.000 casas fueron destruidas totalmente y más de 300.000 resultaron dañadas, lo que dejó a cientos de miles de familias sin hogar.
Supervivencia en medio de la ofensiva
En un contexto de operaciones militares continuas y restricciones al ingreso de ayuda, la vida diaria en Gaza gira en torno a la búsqueda de alimentos, agua y atención médica.
Las organizaciones humanitarias alertan además sobre el agravamiento de las condiciones sanitarias y psicológicas de la población, especialmente entre niños y personas desplazadas.
Para muchos palestinos, el aniversario de la Nakba refleja este año la continuidad de un proceso de desarraigo que, consideran, sigue marcando la vida de millones de personas dentro y fuera de los territorios palestinos.
Según estadísticas palestinas, la población palestina mundial alcanzó los 15,49 millones de personas a finales de 2025, de los cuales más de la mitad reside fuera de la Palestina histórica, incluidos 6,82 millones en países árabes.
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