Tokio, 22 mar (SANA) Japón evalúa la posibilidad de participar en operaciones de remoción de minas en el estratégico Estrecho de Ormuz, aunque cualquier decisión dependerá estrictamente del establecimiento de un alto el fuego completo en la región, indicó el ministro de Asuntos Exteriores, Toshimitsu Motegi.
En declaraciones difundidas por medios locales y recogidas por Reuters, el jefe de la diplomacia japonesa subrayó que la eventual intervención sigue siendo “puramente hipotética”. No obstante, precisó que Tokio podría considerar esa opción si las minas marinas continúan obstaculizando la navegación una vez cesen las hostilidades.
Motegi remarcó que la seguridad de las rutas marítimas constituye una prioridad nacional, en particular para un país altamente dependiente de las importaciones energéticas.
Limitaciones constitucionales y margen de acción
La posible implicación japonesa en operaciones fuera de su territorio enfrenta las restricciones de su Constitución pacifista, que limita el uso de la fuerza militar al ámbito de la legítima defensa. Sin embargo, en los últimos años Japón ha flexibilizado su marco de actuación mediante la adopción del principio de defensa colectiva limitada.
Este enfoque permite a las Fuerzas de Autodefensa desempeñar funciones no combatientes —como apoyo logístico o remoción de minas— sin involucrarse directamente en acciones bélicas, lo que abre un margen legal para una eventual participación en el Estrecho de Ormuz.
Un punto crítico para la energía mundial
El Estrecho de Ormuz representa una arteria clave para el comercio energético global, por donde transita cerca del 20 % del suministro mundial de petróleo. Japón depende de esta vía para aproximadamente el 90 % de sus importaciones de crudo, lo que refuerza su interés en garantizar la libre navegación.
Contactos diplomáticos y presión internacional
En paralelo, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, confirmó contactos con su homólogo japonés para explorar la posibilidad de permitir el tránsito de buques vinculados a Japón, en medio de las tensiones militares en la zona.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump, durante un encuentro con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, instó a los aliados de Washington a adoptar medidas concretas para asegurar la navegación en el estrecho, en un contexto de creciente presión internacional para su reapertura.
El cierre de esta vía estratégica ha provocado un alza significativa en los precios del petróleo, lo que ha llevado a Japón y a otros países a recurrir a sus reservas energéticas para mitigar el impacto en los mercados.
Las declaraciones de Tokio reflejan la inquietud de la comunidad internacional ante la persistente inestabilidad en la región, mientras se intensifican los llamados a un alto el fuego que permita restablecer la seguridad en uno de los corredores marítimos más vitales del mundo.
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