Adén, 15 sep (SANA) La reanudación de los combates en Yemen y la intensificación de los ataques hutíes contra Arabia Saudita sitúan nuevamente al país en el centro de las tensiones regionales, en medio de la confrontación entre Washington y Teherán y de crecientes riesgos para la navegación en Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz.
La actual escalada comenzó después de que los hutíes permitieran el aterrizaje de un avión iraní en Yemen pese a las restricciones aéreas vigentes, un episodio seguido por el bombardeo del aeropuerto y la reactivación de los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y la milicia en varios frentes.
En paralelo, los hutíes intensificaron sus ataques contra ciudades e instalaciones económicas de Arabia Saudita, entre ellas Abha, Khamis Mushait, Jazan y Najran, mientras Riad respondió con bombardeos contra posiciones de la milicia.
La crisis ha adquirido así una dimensión regional más amplia, marcada además por las tensiones entre Estados Unidos e Irán y las perturbaciones de la navegación en el mar Rojo y el estrecho de Ormuz.
Un conflicto que supera las fronteras de Yemen
En los últimos días se registraron enfrentamientos en Taiz, Al-Jawf, Al-Bayda y la costa occidental. Las fuerzas yemeníes anunciaron la toma de varias posiciones, entre ellas Al-Makazima, Al-Mihyal y colinas al oeste de Taiz, además del derribo de varios drones.
El analista político yemení Asim Mohammed Mujahid explicó a SANA que la relevancia de estos movimientos va más allá del campo de batalla, especialmente en la costa occidental y las zonas próximas a Bab el-Mandeb, debido a su impacto directo sobre la seguridad del mar Rojo y la navegación internacional.
Según Mujahid, Irán busca aprovechar la posición geográfica de Yemen a través de los hutíes e integrar ese frente en su estrategia de presión regional.
Ataques contra Arabia Saudita
La escalada coincidió con ataques hutíes contra Abha, Khamis Mushait, Jazan y Najran, así como contra instalaciones económicas y energéticas saudíes.
Arabia Saudita informó que 73 civiles, entre ellos mujeres y niños, resultaron heridos, mientras se registraron incendios, daños materiales e interrupciones temporales de las operaciones en algunas instalaciones energéticas.
El portavoz de las fuerzas de la coalición, Turki Al-Maliki, afirmó que el Mando de las Fuerzas Conjuntas adoptará las medidas necesarias para hacer frente a los ataques y proteger al Reino, sus ciudadanos y residentes.
Pese a la escalada, Riad mantiene abierta la vía diplomática. El ministro saudí de Asuntos Exteriores, Faisal bin Farhan, reiteró el respaldo de su país a las soluciones políticas y diplomáticas, al tiempo que defendió su derecho a proteger su seguridad e intereses.
Bab el-Mandeb y Ormuz, dos puntos estratégicos
La posición geográfica de Yemen otorga al conflicto una importancia que trasciende sus fronteras. Bab el-Mandeb conecta el sur del mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico y constituye una ruta vital para el comercio y el transporte energético mundial.
Mujahid explicó que, aunque Bab el-Mandeb y Ormuz son estrechos diferentes, sus efectos sobre la economía internacional están estrechamente relacionados.
Una interrupción en cualquiera de ellos obligaría a desviar el tráfico hacia rutas más largas y costosas, mientras una presión simultánea sobre ambos elevaría los costos del transporte y los seguros y aumentaría los riesgos para las cadenas de suministro y los mercados energéticos.
Irán y las capacidades hutíes
El apoyo iraní a la milicia hutí constituye otro componente regional de la crisis. Informes internacionales señalan que el grupo recibe asistencia militar y técnica de Teherán, mientras Irán sostiene que no controla directamente sus decisiones ni operaciones.
La milicia logró avances en la cordillera de Kahboub, que domina Bab el-Mandeb, e intenta avanzar en el sur de Taiz, mientras las fuerzas gubernamentales anunciaron la recuperación de posiciones al oeste de esa provincia y progresos en Al-Jawf.
Mujahid señaló que el respaldo iraní ha contribuido al desarrollo de capacidades hutíes en materia de misiles balísticos, drones y sistemas antibuque, además de formación, conocimientos técnicos e inteligencia.
A su juicio, esas capacidades otorgan a Teherán una herramienta estratégica más allá de sus fronteras y aumentan la influencia de los hutíes sobre el mar Rojo y Bab el-Mandeb.
Riad entre la disuasión y la contención
Arabia Saudita afronta el desafío de proteger sus fronteras e intereses estratégicos sin empujar a Yemen y a la región hacia una guerra abierta.
Riad mantiene las soluciones políticas como prioridad, aunque conserva mecanismos de disuasión frente a los ataques contra su territorio y las amenazas a la navegación.
Mujahid considera que el enfoque saudí podría orientarse hacia un mayor respaldo político y militar a las fuerzas gubernamentales yemeníes, junto con esfuerzos para unificar la toma de decisiones y reducir la fragmentación interna.
Pakistán descarta por ahora una respuesta militar
Pakistán también ha entrado en la ecuación a raíz del acuerdo de defensa conjunta firmado el mes pasado con Arabia Saudita y Türkiye en La Meca.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores paquistaní, Sajjad Haider Khan, indicó que actualmente no se discute una respuesta militar a los ataques hutíes en el marco de ese acuerdo y aseguró que Islamabad actuará conforme a sus términos si las circunstancias lo requieren.
La posición refleja el intento paquistaní de cumplir sus compromisos defensivos sin involucrarse directamente en la escalada.
Los últimos acontecimientos muestran que la crisis yemení ya no se limita a la disputa por ciudades y líneas del frente. La posición estratégica del país y su proximidad a Bab el-Mandeb convierten nuevamente a Yemen en un punto central de una pugna regional en la que convergen los intereses de Arabia Saudita, Irán y los hutíes con la seguridad de algunas de las principales rutas marítimas del mundo.
rsh