Gaza, 18 mar (SANA) La guerra de exterminio israelí en la Franja de Gaza entra en su tercer año, dejando a más de dos millones de palestinos en una lucha diaria por su sustento.
La economía local se encuentra colapsada, con un desempleo superior al 80 por ciento, ingresos mínimos y un bloqueo que impide la llegada de ayuda humanitaria.
Según Al Jazeera Net, el ingreso per cápita en Gaza cayó de 1.257 dólares en 2022 a apenas 161 dólares en 2024, de acuerdo con datos de la Autoridad Monetaria Palestina. Este nivel se encuentra entre los más bajos del mundo, según el informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) titulado Evolución económica en el territorio palestino ocupado.
El documento confirma que la economía se contrajo a solo el 13 % de su tamaño de 2022 y califica la situación como uno de los peores colapsos económicos globales de las últimas décadas, que borró años de desarrollo y sumió a la población por debajo del umbral de pobreza.
Colapso del poder adquisitivo
La ONU reporta que la mayoría de los habitantes carece de ingresos y enfrenta precios prohibitivos en alimentos, medicinas y ropa. Un estudio de Saif Al-Din Awda, citado por Al Jazeera, señala que el aumento de precios provocó una erosión del 66,7 % del poder adquisitivo: cada 100 dólares percibidos equivalen en realidad a solo 33 dólares.
Durante los 25 meses de guerra, el gasto familiar nominal alcanzó aproximadamente 1.800 millones de dólares, mientras que su valor real no superó los 604,8 millones.
La UNCTAD atribuye la crisis a la destrucción de infraestructuras y sectores productivos, las restricciones al comercio y la circulación de bienes, la demolición de fábricas y tierras agrícolas, y la paralización de la mayoría de las actividades económicas.
Destrucción sistemática de la economía por Israel
Imad Labad, especialista en economía, denunció que Israel ha socavado durante años la productividad de los mercados de Gaza, destruyendo los cimientos de sectores clave y limitando las oportunidades laborales. La reciente ofensiva habría asestado el golpe final a los remanentes de la economía local.
Actualmente, la principal fuente de ingresos de los gazatíes es la ayuda humanitaria, que antes representaba solo el 55 % de los recursos. Parte de esta asistencia se vende dentro de la Franja para adquirir otros bienes de primera necesidad, dando lugar a una actividad comercial limitada que genera ingresos mínimos a las familias.
Se ha desarrollado también una “economía de supervivencia”: muchos palestinos aceptan empleos temporales en calzado, transporte fluvial, reparto y manejo de carretillas, surgidos como respuesta a la escasez de bienes y la dificultad de importarlos.
Dependencia de la comunidad y remesas
Familias enteras dependen de centros comunitarios de distribución de alimentos y de remesas enviadas por familiares o donantes en el extranjero, que se han convertido en un pilar fundamental para la economía local y la subsistencia de la población.
A pesar de la magnitud del desastre humanitario, el colapso económico y social, la comunidad internacional sigue sin adoptar medidas efectivas para detener la guerra o proteger a los civiles, dejando a los gazatíes frente a un destino marcado por la tragedia y la prolongación del conflicto.
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