Madrid/Bruselas, 16 mar (SANA) España descartó su participación en cualquier misión militar en el estrecho de Ormuz, y subrayó que la prioridad debía ser una acción internacional colectiva para detener la guerra y evitar cualquier escalada en la región.
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, declaró a la agencia Reuters que “la situación en el estrecho de Ormuz generó una profunda preocupación en Europa” y afirmó que la posición del bloque europeo debía centrarse en poner fin al conflicto, más allá de consideraciones económicas.
Por su parte, la ministra de Defensa española, Margarita Robles, rechazó la solicitud del presidente estadounidense Donald Trump de brindar apoyo militar. La propuesta buscaba garantizar la seguridad del estrecho, que Irán bloqueó de facto para el paso de petroleros.
Robles subrayó que España no aceptaría medidas temporales, ya que el objetivo debía ser la resolución inmediata de la guerra.
Otros países europeos, como Alemania, Italia y Grecia, también expresaron su negativa a participar en operaciones militares en Ormuz, mientras que varias naciones aún no adoptaron una postura definitiva.
El impacto del conflicto en los mercados energéticos llevó a los ministros de Energía de la Unión Europea a reunirse en Bruselas para evaluar medidas de emergencia ante el fuerte aumento de los precios del petróleo y el gas, debido a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y su impacto en los mercados energéticos globales.
Según fuentes europeas familiarizadas con el asunto, la Comisión Europea preparó un paquete de medidas para proteger a los consumidores del encarecimiento de las facturas de energía. Además, los gobiernos nacionales estudiaron apoyos a industrias afectadas, reducción de impuestos energéticos y una revisión del mercado de carbono para aliviar la presión sobre los sectores industriales.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, señaló que se analizó la posibilidad de establecer un techo para los precios del gas, ante la creciente preocupación por cómo el bloqueo del estrecho de Ormuz podría afectar el comercio de gas natural licuado y el suministro de petróleo, provocando perturbaciones sin precedentes en los mercados europeos.
Los datos oficiales indicaron que los precios del gas en Europa aumentaron más de un 50 por ciento desde el inicio del conflicto.
Von der Leyen presentó esta semana a los líderes europeos un resumen de opciones de emergencia, que se debatió en la próxima cumbre de la UE.
La economía global enfrentó una nueva fase de inestabilidad ante la expansión de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que se convirtió en una amenaza directa para el suministro mundial de energía, especialmente tras la interrupción de la navegación en Ormuz, por donde transitó cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas.
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