El Cairo, 3 mar (SANA) La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán impacta de forma severa el tráfico marítimo internacional, al obligar a las principales compañías navieras a suspender el tránsito por el Canal de Suez y el estrecho de Bab el-Mandeb, redirigiendo sus buques hacia el Cabo de Buena Esperanza como alternativa considerada más segura.
Ante el temor de una mayor escalada, empresas como la danesa Maersk, la alemana Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM anunciaron la suspensión temporal del paso de sus embarcaciones por Suez, Bab el-Mandeb y el Estrecho de Ormuz.
Las compañías justificaron la medida por el deterioro de la seguridad en la región y comunicaron la imposición de tasas adicionales a los envíos procedentes del Golfo, al tiempo que redirigieron sus flotas alrededor del continente africano hasta que la situación se estabilice.
Maersk declaró oficialmente que, debido al aumento de los riesgos en Oriente Medio, decidió suspender temporalmente el tránsito por Suez y Bab el-Mandeb, aunque aseguró que continuará monitoreando la situación para reanudar la ruta tradicional cuando existan garantías suficientes.
El mes pasado, la naviera había iniciado un regreso gradual a Suez tras dos años de interrupciones derivadas de ataques en el Mar Rojo, pero los acontecimientos recientes revirtieron esa tendencia.
Por su parte, Hapag-Lloyd confirmó el desvío de su servicio marítimo entre India, Oriente Medio y el Mediterráneo, y anunció la aplicación de “tarifas adicionales” ante el riesgo de guerra en los envíos hacia y desde el Golfo.
En tanto, CMA CGM, tercera mayor naviera de contenedores del mundo, informó la suspensión de sus travesías por Suez y el redireccionamiento de sus buques por el Cabo de Buena Esperanza, junto con la aplicación de tarifas de emergencia.
Garantías del Gobierno egipcio
En este contexto, el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, intentó tranquilizar a la opinión pública respecto a las repercusiones económicas y de seguridad derivadas de la crisis.
En un discurso pronunciado, el mandatario afirmó que el Estado adoptó las precauciones necesarias para afrontar los efectos de la escalada, aunque reconoció que la duración del conflicto sigue siendo incierta.
Al-Sisi manifestó especial preocupación por un eventual cierre del Estrecho de Ormuz y sus consecuencias para la navegación por el Canal de Suez, que aún no se recupera completamente de las pérdidas registradas desde octubre de 2023.
El presidente subrayó que Egipto enfrenta las sucesivas crisis internacionales, desde la pandemia hasta la guerra en Europa del Este y la actual escalada regional, “con paciencia, sabiduría y moderación”.
Aunque El Cairo impulsa la diversificación de sus fuentes de ingresos, el Canal de Suez continúa siendo un pilar fundamental de la economía nacional, por lo que cualquier disminución del tráfico marítimo repercute directamente en los ingresos del país y agrava los desafíos económicos actuales.
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