Capitales, 24 feb (SANA) La guerra entre Rusia y Ucrania entra en su quinto año en medio de una escalada de pérdidas humanas y materiales para ambos bandos, mientras las negociaciones auspiciadas por Estados Unidos continúan estancadas sin avances significativos debido a las posiciones enfrentadas y la persistencia de las operaciones militares.
Considerado el conflicto más prolongado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, el enfrentamiento ha tenido profundas repercusiones que trascienden las fronteras de ambos países, con impactos en la seguridad regional e internacional y en el orden global.
1,8 millones de muertos, heridos y desaparecidos
La agencia Associated Press, citando un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Estados Unidos, indicó que la guerra ha dejado alrededor de 1,8 millones de militares rusos y ucranianos muertos, heridos o desaparecidos.
El informe señala que Rusia habría sufrido 1,2 millones de bajas, incluidas hasta 325 mil muertes, mientras Ucrania registraría entre 500 mil y 600 mil bajas, con más de 140 mil soldados fallecidos. Moscú y Kiev no publican cifras oficiales detalladas sobre sus pérdidas.
Repercusiones más allá de las pérdidas humanas
Más allá del costo humano, el conflicto provocó desplazamientos masivos y destrucción generalizada de infraestructuras y centrales eléctricas. Las fuerzas rusas controlan amplias zonas del sur y el este de Ucrania, en un escenario que también agravó las crisis alimentarias globales, generó sanciones occidentales sin precedentes contra Moscú y produjo cambios sustanciales en las políticas europeas de defensa.
Bajas civiles y desplazamiento generalizado
Según la misión de observación de la ONU, al menos 15 mil civiles, incluidos 763 niños, murieron desde el inicio de la guerra, mientras más de 40 mil 600 resultaron heridos, aunque se estima que las cifras reales podrían ser superiores.
Unos 5,9 millones de ucranianos abandonaron el país desde el comienzo del conflicto, de los cuales aproximadamente 5,3 millones se encuentran en Europa. A ello se suman cerca de 3,7 millones de desplazados internos, en una nación que contaba con 40 millones de habitantes antes de la guerra.
Grandes pérdidas y resultados limitados
El informe del CSIS indica que Rusia controla actualmente el 19,4 por ciento del territorio ucraniano, del cual solo el 0,79 por ciento fue capturado en el último año, lo que refleja avances limitados pese a los elevados costos militares y económicos.
Por su parte, Ucrania enfrenta una disminución del apoyo internacional. El Instituto Alemán de Kiel estimó que la ayuda militar extranjera a Kiev disminuyó aproximadamente un 13 por ciento el pasado año en comparación con el promedio anual entre 2022 y 2024.
El presidente estadounidense, Donald Trump, suspendió envíos de armas financiados por Estados Unidos a Ucrania poco después de asumir el cargo, mientras países europeos intentan compensar la brecha tras incrementar su asistencia militar en un 67 por ciento respecto al período 2022-2024.
El presupuesto de reconstrucción supera los 580 mil millones de dólares
Un informe conjunto de Ucrania, el Banco Mundial, la Unión Europea y Naciones Unidas estimó que el costo de la reconstrucción ascenderá a unos 587 mil 700 millones de dólares en los próximos diez años, cifra equivalente a casi tres veces el Producto Interno Bruto proyectado del país para 2025.
El documento señala que los sectores más afectados son vivienda, transporte y energía, y advierte que las repercusiones humanitarias, sociales, económicas y ambientales perdurarán durante generaciones.
ONU: Los civiles pagan el precio
El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que la guerra representa una amenaza continua para la paz y la seguridad internacionales y reiteró su llamado a un alto el fuego inmediato, completo e incondicional como paso previo hacia una solución política basada en la Carta de las Naciones Unidas y el respeto a la soberanía e integridad territorial de Ucrania.
La próxima ronda de negociaciones en Ginebra: Optimismo cauteloso
Ginebra se prepara para acoger una nueva ronda de negociaciones la próxima semana, en medio de un optimismo cauteloso expresado por el enviado estadounidense Steve Witkoff, quien mencionó la posibilidad de conversaciones que podrían allanar el camino hacia una eventual cumbre entre los presidentes Vladimir Putin y Volodymyr Zelensky, con posible participación del mandatario estadounidense Donald Trump.
No obstante, la cuestión territorial continúa como el principal obstáculo, ya que Kiev rechaza reconocer la soberanía rusa sobre Crimea y las regiones de Luhansk, Donetsk, Zaporizhia y Kherson, mientras Moscú insiste en el reconocimiento de su control sobre esos territorios como condición para cualquier acuerdo.
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