Londres, 27 feb (SANA) Investigadores británicos identificaron una nueva especie de ancestro de los cocodrilos que vivió hace aproximadamente 215 millones de años y que se caracterizaba por su capacidad para correr con rapidez sobre tierra firme.
A diferencia de los cocodrilos actuales, de hábitos semiacuáticos y cuerpo robusto, esta criatura poseía extremidades largas y una constitución esbelta, asemejándose más a un perro de caza ágil que a un reptil moderno de su linaje.
El estudio, publicado en la revista científica The Anatomical Record, señala que el reptil —denominado Galahadosuchus gonzi— habitó el suroeste de Gran Bretaña durante el Triásico Tardío y llevaba un estilo de vida completamente terrestre.
El fósil fue descubierto en 1969 en el condado de Gloucestershire y permaneció durante décadas en las colecciones del Museo de Historia Natural de Londres. Recientemente, fue sometido a un nuevo análisis mediante técnicas modernas de imagen, incluida la tomografía computarizada (TC).
Los resultados revelaron diferencias anatómicas claras respecto a otras especies conocidas, lo que confirmó que se trata de una especie independiente. El estudio determinó que el animal era de pequeño tamaño, aproximadamente como un gato, y presentaba una postura erguida con extremidades adaptadas para sostener el peso corporal de forma eficiente, rasgo que favorecía una locomoción rápida.
Esta anatomía contrasta con la de los cocodrilos actuales, cuyas extremidades se extienden lateralmente y están adaptadas principalmente a un entorno acuático.
Los investigadores consideran que el hallazgo aporta nueva información sobre la notable diversidad ecológica de los ancestros de los cocodrilos antes de una de las mayores extinciones masivas de la historia de la Tierra. Asimismo, contribuye a una mejor comprensión de la evolución de los patrones de locomoción y de las adaptaciones ambientales en los primeros reptiles.
El estudio forma parte de una colaboración científica entre el University College de Londres y el Museo de Historia Natural de Londres, institución donde el fósil permaneció resguardado desde su descubrimiento hasta su reciente reexaminación con tecnologías avanzadas.
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