Capitales, 2 sep (SANA) La reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán coincide con una creciente campaña de Washington para aislar económicamente a Teherán y restringir sus canales financieros y comerciales, mientras el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en uno de los principales focos de la confrontación por su importancia para la navegación y los mercados energéticos.
Washington amplía la presión económica
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció una “campaña global” destinada a cortar los vínculos económicos que aún mantiene Irán, según declaraciones recogidas por Reuters.
Bessent advirtió de que Washington impondrá sanciones contra entidades que, según Estados Unidos, ayuden a Teherán a eludir las restricciones, incluidas instituciones financieras y empresas de los sectores de la aviación, el transporte marítimo y los activos digitales.
También señaló que Washington mantiene contactos con entidades vinculadas económicamente con Irán y anticipó nuevas sanciones contra una entidad bancaria iraní.
La presión coincide con una fuerte depreciación de la moneda iraní, que superó los 2,2 millones de riales por dólar en el mercado no oficial, en un contexto marcado por la inflación, la escasez de algunos bienes y la pérdida de poder adquisitivo.
Aumenta la escalada militar
En el ámbito militar, las últimas horas registraron uno de los intercambios de ataques más intensos de las últimas semanas.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó de ataques contra sistemas de defensa aérea, radares, capacidades navales, sistemas de minado y estaciones de comunicaciones pertenecientes a la Guardia Revolucionaria iraní.
Irán, por su parte, respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos en países de la región.
Washington afirmó que sus operaciones estuvieron dirigidas contra capacidades militares, mientras el CENTCOM negó haber atacado deliberadamente a civiles después de informaciones sobre un presunto bombardeo contra una celebración de boda en el sur de Irán.
El estrecho de Ormuz vuelve al centro de la tensión
La situación en el estrecho de Ormuz ha reavivado las preocupaciones por la seguridad de la navegación y la continuidad del suministro energético mundial tras el ataque contra el petrolero saudí Sidr mientras atravesaba esta estratégica vía marítima.
La Compañía Nacional de Transporte Marítimo de Arabia Saudita, Bahri, informó de la muerte de dos tripulantes como consecuencia del ataque.
Arabia Saudita, Kuwait y Catar condenaron el incidente y subrayaron la necesidad de garantizar la libertad de navegación, mientras Egipto llamó a reducir la escalada y respetar la soberanía de los Estados y las normas del derecho internacional.
Los mercados energéticos sienten la presión
Pese a la tensión, datos estadounidenses indicaron que más de 17 millones de barriles de petróleo atravesaron el estrecho de Ormuz el lunes, el mayor volumen registrado desde el comienzo de la actual escalada.
Sin embargo, el tráfico marítimo continúa por debajo de sus niveles habituales. Datos de Kpler señalaron que solo cuatro buques de carga atravesaron el estrecho el martes, frente a un promedio aproximado de 13 durante los diez días anteriores.
Las alteraciones en esta ruta marítima repercutieron también en los mercados internacionales, con el crudo Brent acercándose a los 95 dólares por barril y los precios del gas europeo alcanzando sus niveles más altos desde enero de 2023, en medio de las preocupaciones por posibles interrupciones prolongadas del suministro.
Bloomberg informó, además, de retrasos en los envíos de petróleo del Golfo hacia la India, lo que llevó a varias refinerías indias a buscar alternativas más costosas.
Según el informe, cuatro cargamentos destinados a Bharat Petroleum durante agosto sufrieron retrasos, dos procedentes de los Emiratos Árabes Unidos, uno de Arabia Saudita y otro de Kuwait.
Continúan los esfuerzos diplomáticos
En paralelo a la presión económica y militar, continúan las iniciativas diplomáticas para contener la escalada.
Pakistán anunció contactos con Estados Unidos e Irán con el objetivo de contribuir a una salida negociada al conflicto, mientras China reiteró su disposición a colaborar con los países de la región para proteger la seguridad de las rutas marítimas internacionales.
La evolución de la situación mantiene al estrecho de Ormuz como uno de los principales puntos de atención internacional, tanto por su peso en el comercio energético como por el riesgo de que una escalada militar más amplia afecte la navegación y las cadenas mundiales de suministro.
rsh