Damasco, 17 feb (SANA) El jazmín es una de las plantas más emblemáticas de la ciudad de Damasco, incluso alguna llaman a esta urbe milenaria como la “Ciudad del Jazmín“.
Su cautivadora fragancia impregna los callejones y las casas antiguas, convirtiendo a esta flor en un símbolo de belleza y serenidad profundamente arraigado en la cultura siria.
La Ciudad del Jazmín
Damasco recibió el apodo de “Ciudad del Jazmín” porque esta flor adornaba sus antiguas casas y balcones, y su fragancia inundaba los callejones, convirtiéndose en un símbolo de belleza y tranquilidad para sus habitantes.
Características botánicas
El jazmín de Damasco pertenece a la familia de las oleáceas. Es una planta trepadora con pequeñas flores blancas de cinco pétalos. Se distingue por su rápido crecimiento y su capacidad para cubrir paredes y balcones. También necesita luz moderada y un suelo bien drenado para prosperar y continuar floreciendo desde la primavera hasta finales del verano.
Su lugar en la cultura damascena
El jazmín damasceno ocupa un lugar especial en el corazón de los damascenos. Se cultiva en hogares tradicionales y se utiliza para adornar balcones. También se vincula con canciones populares, poemas y recuerdos, convirtiéndose en un símbolo de pureza, amor y la calidez de los lazos sociales en la antigua ciudad de Damasco.
La belleza del jazmín damasceno no se limita a su apariencia o fragancia. También se utiliza en la industria del perfume para la extracción de sus preciados aceites aromáticos. Además de embellecer jardines y hogares, también participa en algunas prácticas tradicionales para calmar los nervios.

El jazmín damasceno es mucho más que una simple planta ornamental; es un símbolo de paz y amor, y un fragmento del alma ancestral de Damasco. Con el tiempo, ha conservado su lugar en los hogares, los jardines y la memoria colectiva, dando testimonio de la belleza de la ciudad y la riqueza de su patrimonio.
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