Washington, 11 feb (SANA) Un equipo de investigadores ha descubierto una potente vía biológica que se origina en el cerebro y que conduce a una pérdida completa de la grasa corporal en cuestión de días, sin necesidad de reducir la ingesta de alimentos.
Un estudio, realizado por un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington y publicado en la revista científica Nature Metabolism —especializada en la investigación del metabolismo y los procesos fisiológicos y biológicos—, ha revelado que el hecho de estimular señales específicas en el cerebro de ratones contribuyó a desencadenar un proceso de descomposición masiva de la grasa, incluyendo aquella resistente a la dieta o al ejercicio.
Los experimentos demostraron que la inyección de la hormona “leptina” en el cerebro (la “hormona de la saciedad” que secretan las células adiposas para regular el equilibrio energético) provocó una reducción en los niveles de glucosa e insulina y una disminución de la actividad de las proteínas que inhiben la descomposición de la grasa. Esto resultó en la pérdida de la totalidad de la grasa en los ratones, a pesar de que estos continuaron alimentándose con normalidad.
La investigación parte de unas células adiposas especiales situadas en la profundidad de la médula ósea, a las que el equipo ha denominado “células adiposas estables”. Estas representan aproximadamente el 70 % del contenido de la médula ósea y, por lo general, son resistentes a la pérdida de grasa.
Los investigadores subrayan que esta vía es extremadamente potente y no puede aplicarse en humanos hasta que sus implicaciones se comprendan más a fondo, ya que la pérdida de grasa en áreas sensibles podría causar graves problemas de salud.
El estudio pone de relieve la compleja relación entre el cerebro y el metabolismo, confirmando que el control del peso depende de una compleja red de señales neuronales y hormonales, y no simplemente de la reducción de calorías.
Los científicos esperan que estos hallazgos ayuden en el futuro a desarrollar estrategias para tratar la obesidad o para proteger a pacientes que sufren de caquexia severa.
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