Pekín – Katmandú, 11 ene (SANA) Un equipo de investigación conjunto de Nepal y China anunció el descubrimiento de fósiles marinos en la cima del Monte Everest, un hallazgo que aporta nuevas claves para comprender la historia geológica de la Tierra y los profundos cambios que ha experimentado su superficie a lo largo de millones de años.
Los investigadores, citados por el portal científico IFLScience, confirmaron que estos fósiles se hallan incrustados en rocas sedimentarias que se formaron originalmente bajo el agua, cuando la región estaba cubierta por antiguos mares.
Con el paso del tiempo, estas capas rocosas fueron empujadas hacia grandes altitudes como consecuencia del movimiento de las placas tectónicas durante la formación de la cordillera del Himalaya, proceso iniciado tras la colisión de las placas india y euroasiática hace aproximadamente entre 40 y 50 millones de años.
Según los científicos, la presencia de fósiles marinos a una altura tan extrema constituye una prueba tangible de los poderosos procesos naturales que moldearon el relieve del planeta. Este descubrimiento refuerza la idea de que las montañas actuales no siempre tuvieron su forma ni su altitud presentes, sino que son el resultado de una larga y compleja evolución geológica.
El Monte Everest, situado en la cordillera del Himalaya, en la frontera entre Nepal al sur y la región tibetana de China al norte, se eleva a unos 8.848,86 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte en el pico más alto del mundo. Su cumbre representa un laboratorio natural de gran valor para la investigación en geología, climatología y ciencias ambientales, al ofrecer una ventana única para observar los efectos del movimiento de las placas tectónicas y reconstruir la historia profunda de la formación de las montañas.
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