Damasco, 26 mar (SANA) El impacto del cierre del Estrecho de Ormuz, en el contexto de la escalada entre Estados Unidos, Israel y Irán, sitúa a la economía de Siria ante un escenario de presión directa por el encarecimiento energético, pero también abre oportunidades vinculadas a su posición geográfica como corredor regional de tránsito.
Impacto económico directo
El investigador y analista económico Karam Khalil opinó que el cierre del Estrecho de Ormuz constituye una herramienta geopolítica con efectos inmediatos en los mercados, al impulsar el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, con posibilidad de alcanzar los 120 dólares si la situación se prolonga.
Según explicó, este escenario incrementa los costes de importación, transporte y seguros, incluso en rutas terrestres, al tiempo que eleva la demanda de divisas, lo que presiona el tipo de cambio de la libra siria y genera inflación importada en sectores como la energía, los alimentos y el transporte.
Khalil advirtió además de que la crisis externa puede trasladarse al mercado interno mediante prácticas como la especulación, el acaparamiento y el alza preventiva de precios, lo que podría derivar en escasez de productos y tensiones sociales.
Ventana estratégica
Pese a estos riesgos, el experto destacó que la situación abre una oportunidad estratégica para Siria, ante el posible desplazamiento del comercio desde rutas marítimas hacia corredores terrestres alternativos.
En este contexto, el país podría posicionarse como eje logístico que conecte el golfo Pérsico con el mar Mediterráneo a través de rutas que atraviesen Irak y Jordania, con salida por sus puertos.
Siria como corredor regional
Khalil subrayó que este modelo permitiría reducir tiempos de transporte frente a las rutas marítimas más largas, aunque su desarrollo requiere inversiones en infraestructuras, como la rehabilitación de carreteras internacionales, modernización ferroviaria y creación de centros logísticos.
Asimismo, destacó la necesidad de reforzar la conectividad regional con Irak, Jordania y Turquía para garantizar la fluidez del tránsito comercial.
Potencial energético
Por su parte, el analista Suleiman Shaaban indicó que Siria posee una creciente relevancia geopolítica como punto de conexión entre Asia y Europa, lo que la posiciona como posible corredor para proyectos de transporte energético, tanto mediante oleoductos como redes regionales de electricidad y gas.
No obstante, advirtió de que estas oportunidades dependen de superar diversos desafíos estructurales y políticos.
Impacto global en el sector energético
A nivel internacional, las repercusiones del cierre del Estrecho de Ormuz se extienden al conjunto del mercado energético y al crecimiento económico.
El director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, estimó que el mundo pierde cerca de 11 millones de barriles diarios de suministro, una cifra superior al impacto de las crisis petroleras de 1973 y 1979.
Asimismo, estimaciones de la Reserva Federal de Dallas apuntan a que el cierre podría reducir el crecimiento económico global en torno a 2,9 puntos porcentuales en el segundo trimestre de 2026, con precios del crudo cercanos a los 98 dólares por barril.
Riesgos para la seguridad alimentaria
Expertos advierten también de riesgos para la seguridad alimentaria global. Según análisis de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, por el Estrecho de Ormuz transita aproximadamente el 38 % de los fertilizantes nitrogenados y el 20 % de los fosfatados.
En este contexto, el precio de la urea ha superado los 700 dólares por tonelada, frente a menos de 500 antes de la crisis, con hasta un 70 % de los suministros globales potencialmente afectados.
Impacto en el transporte marítimo
En el ámbito del transporte, informes de la Organización Marítima Internacional indican una paralización de más del 90 % del tráfico en el estrecho, con miles de buques retenidos.
Esta situación ha obligado a las principales navieras a desviar sus rutas por el cabo de Buena Esperanza, lo que ha incrementado los costes de envío en torno a un 70 %.
Perturbaciones en las cadenas de suministro
El Fondo Monetario Internacional estima que las pérdidas semanales derivadas de la disrupción de las cadenas de suministro oscilan entre 10.000 y 50.000 millones de dólares, con riesgos de alcanzar entre 3 y 5 billones si el cierre se prolonga durante varios meses.
Estas tensiones afectan especialmente a las economías emergentes, más expuestas al encarecimiento de alimentos y energía.
Un paso estratégico clave
El Estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico, es clave para el comercio energético mundial, con un tránsito de alrededor del 20 % del petróleo global y proporciones similares de gas natural licuado, unos 20 millones de barriles diarios, consolidando su papel como punto crítico para la estabilidad económica internacional.
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