Gaza, 22 ago (SANA) En medio de una infancia marcada por los bombardeos, el desplazamiento y la pérdida de familiares, unos 1.300 niños palestinos participaron este viernes en una jornada colectiva de natación en la costa de Gaza, una iniciativa concebida como un espacio de alivio psicológico y recuperación emocional frente a las secuelas de la guerra.
La actividad inauguró el programa «Nada con Gaza 2026», una iniciativa que busca ofrecer a los menores momentos de recreación, fortalecer su confianza y ayudarles a recuperar parte de la estabilidad perdida tras meses de violencia y desplazamiento.
El evento tuvo lugar en la playa de Gaza como preparación para el Carnaval de Natación de Gaza, previsto con la participación de unos 3.000 niños que aprendieron a nadar durante el verano, en paralelo a actividades solidarias organizadas en otros países.
El agua como espacio de recuperación
El coordinador de la iniciativa, Amjad Tantish, explicó a los medios de prensa que el objetivo principal del programa es ayudar a los niños a enfrentar los efectos psicológicos provocados por la guerra y crear un entorno donde puedan volver a experimentar sensaciones asociadas a la infancia.
«La reanudación de la iniciativa después del alto el fuego busca ayudar a los niños a superar los efectos de la guerra y el trauma psicológico, y brindarles un espacio para recuperar parte de su infancia», afirmó.
Tantish señaló que miles de menores en Gaza han vivido bajo bombardeos, desplazamientos forzados, destrucción de sus hogares y pérdida de seres queridos, circunstancias que han dejado profundas huellas emocionales.
Además, destacó que la natación permite a los niños alejarse temporalmente de las duras condiciones de vida en los campamentos de desplazados, donde muchas familias enfrentan altas temperaturas, falta de privacidad y carencias básicas.
Más que aprender a nadar
La iniciativa no solo busca enseñar una habilidad deportiva a los menores que viven cerca del mar, sino también ofrecerles una herramienta de integración, confianza y expresión emocional.
Según Tantish, más de 2.500 niños ya se beneficiaron del programa desde su reanudación y se espera que la cifra aumente con las próximas actividades.
El coordinador explicó que el proyecto también rinde homenaje a los instructores que perdieron la vida durante la guerra, entre ellos seis entrenadores vinculados al programa.
Una generación marcada por el trauma
La actividad se desarrolla en un contexto en el que organismos internacionales han advertido sobre el impacto psicológico de la guerra en los niños de Gaza.
Además de las pérdidas humanas y las heridas físicas, miles de menores enfrentan las consecuencias del desplazamiento repetido, la interrupción de su educación y la destrucción de espacios familiares y comunitarios.
Las iniciativas recreativas y de apoyo psicosocial buscan ofrecer alternativas frente a ese escenario, proporcionando espacios seguros donde los niños puedan jugar, relacionarse y reconstruir parte de la normalidad perdida.
Para los organizadores, la natación se convierte así en algo más que una práctica deportiva: es una oportunidad para que los menores recuperen confianza, reduzcan el peso del trauma y encuentren un momento de tranquilidad dentro de una realidad marcada por la guerra.
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