Damasco, 17 sep (SANA) Se marcharon de Siria siendo jóvenes, algunos con apenas 17 años, pensando que la distancia sería temporal. Querían estudiar, trabajar o construir un futuro mejor. Pero los años se convirtieron en décadas y, en Estados Unidos y Canadá, desarrollaron carreras en telecomunicaciones, tecnología, ingeniería e inversión.
Ahora regresan con empresas, conocimientos y contactos profesionales que buscan volcar en proyectos dentro de Siria.
SANA conversó con varios de ellos durante una mesa redonda celebrada en Damasco con una delegación económica estadounidense. Entre los participantes estaban Abdel Hamid al-Akel, Jihad Salqini y Maher Makhal, tres trayectorias distintas unidas por una misma decisión: volver.
De los 17 años a una carrera en tecnología
Abdel Hamid al-Akel salió de Siria rumbo a Estados Unidos en el 2000. Tenía 17 años y un plan sencillo. Quería estudiar durante cuatro o cinco años y regresar.
El regreso tardó alrededor de 26 años.
Durante ese tiempo desarrolló negocios en servicios de pago electrónico, tecnología y telecomunicaciones. Ahora trabaja con empresas del sector de las comunicaciones y la banca en Siria con el objetivo de trasladar modelos y conocimientos adquiridos en Estados Unidos.
Para Al-Akel, volver significa también aprovechar la experiencia acumulada en el extranjero para contribuir al desarrollo del país.
45 años de experiencia
Jihad Salqini salió de Siria hacia Estados Unidos en 1980 para estudiar y terminó permaneciendo allí durante 45 años.
Se graduó en Ingeniería Eléctrica y, a lo largo de su trayectoria profesional, registró decenas de patentes en el ámbito de las telecomunicaciones. En 1991 inició además su carrera empresarial con la creación de una compañía especializada en la fabricación de equipos utilizados en el desarrollo de redes de comunicación, incluidas las tecnologías de cuarta y quinta generación.
Pese a haber desarrollado gran parte de su vida profesional en Estados Unidos, mantuvo su vínculo con Siria. Durante los años de la Revolución Siria participó, junto con otros especialistas, en la creación de una red de telecomunicaciones en zonas del norte del país para facilitar servicios de comunicación a la población.
Su experiencia en el extranjero también estuvo marcada por los desafíos propios de vivir durante décadas lejos de su país y por cuestiones relacionadas con la identidad y el sentido de pertenencia. Con el tiempo, esa experiencia lo llevó a implicarse no solo en el ámbito tecnológico, sino también en iniciativas destinadas a reforzar los vínculos entre la comunidad siria y el entorno empresarial estadounidense.
Salqini fue uno de los fundadores del Consejo Empresarial Sirio-Estadounidense, desde donde trabajó para acercar a empresarios sirios y estadounidenses, abrir canales de comunicación con compañías de Estados Unidos y crear vínculos entre la experiencia acumulada en el exterior y las oportunidades existentes en Siria.
Tras 45 años fuera, regresa con una extensa trayectoria profesional y con la intención de que parte de lo conseguido durante décadas de trabajo pueda traducirse ahora en nuevas oportunidades dentro de su país.
Empezar de cero en Canadá
Maher Makhal abandonó Siria en 2011 y se instaló en Canadá, donde comenzó de nuevo hasta desarrollar una carrera profesional vinculada a compañías internacionales.
Años después ha regresado para participar en una nueva inversión en Siria.
Su actividad se concentra en la maquinaria pesada, un sector relacionado con la construcción, las carreteras y la energía, además de servicios vinculados al petróleo, el gas y la energía solar.
Makhal recuerda también que la comunidad siria en Canadá se convirtió durante sus años de emigración en una red de apoyo que le permitió mantener el vínculo con su país y su cultura.
Volver con algo más que una maleta
Al-Akel, Salqini y Makhal salieron de Siria en momentos y circunstancias diferentes. Los tres construyeron buena parte de sus vidas profesionales fuera del país.
Ahora el viaje se hace en sentido contrario.
No regresan al punto del que partieron, sino a una Siria distinta, llevando consigo décadas de experiencia, relaciones profesionales y proyectos que buscan convertir en una nueva etapa de sus propias historias.
okz